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África, el continente desconocido

El continente africano ha sido el segundo núcleo global de dispersión del Cannabis. Curiosamente, sigue siendo un gran desconocido y la presencia de genes africanos en el panorama de variedades comerciales es muy limitado.

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Antecedentes históricos:

El cannabis en África lleva varios cientos de años formando parte de la cultura de muchos pueblos, que empezaron a fumarla y usarla como moneda de intercambio incluso antes de la introducción de la planta de tabaco.

Se data que la llegada de la planta al continente se remonta unos miles de años atrás, pues África ha sido el segundo centro de dispersión global de la planta. Tras su expansión por el continente asiático hacia el sur y el este, terminó llegando al continente africano unos siglos antes de que finalmente fuese llevada desde allí hacia América.

Sin embargo, a pesar de su importante papel en la historia, las variedades africanas están muy poco presentes en los linajes de los híbridos modernos y son, posiblemente, una de las familias de variedades más desconocidas en estos momentos.

Esto se debe principalmente a que llegaban pocos cargamentos de África a los Estados Unidos, cuna de la cultura cannábica moderna, y al hecho determinante que siempre mencionamos: la mayoría de variedades actuales descienden de la media docena de híbridos que los americanos introdujeron en Europa en los años 80 (Haze, Skunk, Northern Lights, Early Pearl, Mazar, Big Bud, etc), así como de otros tantos procedentes de California o Hawaii.

Muy raramente los criadores comerciales exploraron nuevas líneas exóticas con las que crear trabajos originales que aportasen más diversidad a la oferta actual. La única representación africana que podemos encontrar entre las variedades más habituales es la afamada Durban Poison, una planta mejorada por David Watson, más conocido como Sam Skunkman (fundador de Cultivator’s Choice y creador de la Skunk #1).

Según el propio David ha mencionado, éste recibió las semillas como regalo del legendario escritor y criador Mel Frank (autor del libro Marijuana Grower’s Guide, publicado en 1978), quien a su vez las había obtenido del famoso escritor Ed Rosenthal. Dichas semillas habían sido obtenidas por Ed en unos gramos de hierba de importación Durban Poison sudafricana, durante una visita a un coffeeshop holandés. Ed le cedió las semillas a Mel Frank, que era un apasionado de las variedades exóticas y la trabajó durante un tiempo.

Durban Poison conservada en Mendocino.

Conocida variedad Durban Poison preservada en Mendocino, California.

No obstante, existe un legado mucho más importante y cierta cultura acerca de las plantas africanas en otros países que se han visto históricamente involucrados con ellas. Este ha sido el caso particular de España, Portugal o Francia.

Muchos legionarios volvieron a su hogar tras haber conocido la “grifa” durante su estancia en África. Algunos de ellos no solamente trajeron consigo la costumbre de fumarla que habían adquirido en sus años de servicio, sino también algunas semillas a modo de souvenir.

Igualmente, el habitual comercio marítimo que siempre ha tenido lugar entre los puertos españoles y la costa africana han favorecido a este intercambio cultural. Comúnmente era posible encontrar Cannabis de origen africano en las principales ciudades costeras que disponían de grandes infraestructuras portuarias. En muchos casos, los barcos volvían a sus puertos de origen cargados de contrabando de todo tipo.

Con frecuencia los marineros traían todo tipo de productos, entre los que habitualmente se encontraban tabaco, alcohol o incluso hierba procedente de Nigeria, Congo, Guinea, Cabo Verde, Angola, Senegal, Ghana, Sudáfrica, etc. Recuerdo una anécdota particular de alguien que había obtenido un paquete de marihuana congoleña a cambio de unas hojas de bacalao seco, durante un intercambio que había tenido lugar tras conocer a unos pescadores locales. Del mismo modo, en el sur y las regiones próximas a Gibraltar era muy común encontrar hachís de gran calidad, mientras que la disponibilidad de marihuana africana era inferior.

Hemos podido entrevistar a varios marineros retirados y fumadores veteranos, de la vieja escuela, que nos relataban anécdotas acerca de esas esas hierbas exóticas que llegaban a sus manos durante los años 70 y 80. Habitualmente se encontraba repleta de semillas y con frecuencia en malas condiciones también, pero curiosamente, siempre recordaban con cierta nostalgia esos efectos tan estimulantes e inquietos o esos aromas tan característicos que apenas se pueden encontrar ya hoy en día.

Esto contrastaba muchísimo con los efectos del hachís o de los híbridos modernos de Cannabis, normalmente mucho más sedantes y narcóticos. En el artículo del Hindu Kush profundizábamos en este fenómeno concreto y una de sus causas.

Un caso similar ocurría durante esa época en Portugal, donde tenía lugar una importante conexión comercial y social con sus antiguas colonias africanas, especialmente con Angola. Por esta misma razón, la presencia de “tabaco angoleño” (también conocido como maconha o liamba en el idioma luso) era sin duda bastante notable entre los fumadores portugueses.

La época dorada de la marihuana en este país tuvo lugar a mediados de los años 70, con la llegada de los retornados al país. Así se conocían a los portugueses que tras la independencia de las colonias africanas (Cabo Verde, Angola, Guinea-Bissau, Mozambique…) regresaron a su tierra de origen.

Algo parecido ocurría también en Francia, un país que tradicionalmente ha recibido un gran número de emigrantes procedentes de sus viejas colonias en Reunión, Madagascar, Mauricio, Senegal, Guinea-Conakri, Costa de Marfil, República del Congo, etc. Muchos de ellos, países en los que se encuentra bien extendido el cultivo y el uso de la planta.

Finalmente, Inglaterra tuvo una importante presencia también de marihuana exótica durante esas décadas pasadas. Con la emigración masiva hacia los grandes centros urbanos durante la expansión y el desarrollo económico del Reino Unido, se formaron comunidades diversas en las zonas suburbanas de las grandes ciudades. Gracias a este fenómeno, existía un intercambio muy importante de diferentes mercancías, que favorecían la importación de marihuana Jamaicana, Africana o hachís procedente de Asia Central y otros lugares. La demanda era bastante grande hasta que, en décadas posteriores, las operaciones de cultivo doméstico fueron sustituyendo a la importación y al contrabando desde países externos.

Si recordamos un poco de la historia del Cannabis en los Estados Unidos, podemos observar que todos estos son casos muy similares a los que también tuvieron lugar durante esa época en ciertas poblaciones bien conectadas, donde era muy sencillo encontrar una subcultura importante alrededor de la planta y su consumo. Todos estos lugares como California o Hawaii eran destinos habituales para encontrar marihuana exótica de gran calidad. La principal diferencia es que allí, por la evidente proximidad geográfica, la marihuana se importaba generalmente desde países como México o Colombia. O del Sudeste Asiático y el Pacífico en casos como los de Hawaii, que a su vez hacía de puente comercial con el resto del continente.

Historia del Cannabis en África:

Se acepta generalmente que el Cannabis ha llegado al continente africano desde Asia, gracias a los árabes por el norte y posteriormente a los hindúes por la costa oriental.

Los primeros contactos entre la India y la Península Arábiga, así como los asentamientos de estos comerciantes en la región del Cuerno de África, favorecieron al intercambio entre los mercaderes y los pueblos bantúes que posteriormente difundirían la planta hacia el sur del continente.

Incluso se baraja la posibilidad de otras posibles aportaciones anteriores, como las que podrían haber tenido lugar durante las migraciones austronesias a la actual región de Madagascar.

Hay algunos autores que afirman que la planta ya existía en la cuenca del río Zambeze en tiempos pre-coloniales. Muchos pueblos africanos como los bantúes, bosquimanos y hotentotes contribuyeron a la difusión de la planta con sus propias migraciones y desplazamientos tribales. Aun hoy en día, la planta se encuentra bien arraigada en su cultura cotidiana.

Bosquimanos Hadza del Lago Eyasi, Tanzania, en la actualidad.

Bosquimanos Hadza fumando antes de salir a cazar, Lago Eyasi, Tanzania.

Los hallazgos de evidencias de Cannabis en África más antiguos datan de 650 AEC, para unos restos de polen encontrados en Kenia. También hay evidencias que datan de 200 AEC en el caso de otros hallazgos en Madagascar, atribuidos a las primeras exploraciones austronesias de la isla. Todo esto nos sirve para afirmar que la presencia de la planta en el continente se remonta al menos a 3000 años de antigüedad.

Parece haber un consenso acerca de la presencia de la planta en Egipto a partir ya del año 1200, así como su posterior expansión a Marruecos e incluso Kenia alrededor del año 1600. Algunos autores afirman que posiblemente llegó desde la India o Arabia Saudí, y que la planta ya se encontraba presente en el valle del Zambezi en tiempos pre-coloniales, hacia el 1500.

Otro caso importante fue el de los restos de pipas cerámicas en las cuevas de Lalibela en Etiopía, que datan del siglo XIV y las pipas de Sanazi en Zambia, de la Edad de Bronce. En ambos yacimientos fueron encontrados restos de lo que sería una cazoleta de barro, que formaba parte de una pipa de agua rudimentaria, un artilugio que posiblemente fue introducido también por los comerciantes indios o árabes en el continente africano.

Estos grades hallazgos no solamente nos permiten situar el empleo de pipas de agua en ese período, sino que también confirma la existencia de trazas de cannabinoides que sitúan el consumo de la planta en un período anterior a la introducción del tabaco en el continente (s. XVI).

En cualquier caso, parece que hay dos rutas claras bien separadas por la inmensidad del desierto del Sahara: por una parte, la planta se expandió desde Egipto por el norte del continente en manos de los comerciantes musulmanes. Por otra parte, los mercaderes árabes o indios también la llevaron por el sur hacia el Cuerno de África y allí pueblos como los hotentotes o bantúes, la adoptarían como parte de su cultura y contribuirían a su expansión continental.

Entre los siglos XVI y XVIII la presencia de los comerciantes árabes en África Oriental era masiva. Inicialmente se situaron alrededor de la costa, principalmente atraídos por el comercio de oro en Sofala, Mozambique. Allí entraron en contacto con los pueblos bantúes, que ya se encontraban expandiendo su territorio hacia el sur del continente de manera gradual.

Un intercambio similar tuvo lugar en la región del Kalahari mediante sus pueblos locales, muchos de ellos, ya usaban y cultivaban el Cannabis. H. Vedder enfatizaba la importancia de la planta como moneda de intercambio, como en el caso del pueblo Bergdama, que la cultivaban y la intercambiaban habitualmente por ganado con el pueblo Ovambo.

Parece evidente que la planta jugó un papel fundamental en la sociedad de los diferentes pueblos africanos, tanto los San (bosquimanos) y Khoi (hotentotes), que la cultivaban y al usaban para intercambiarla por todo tipo de bienes entre ellos, como para los pueblos bantúes, que los fueron desplazando de sus territorios paulatinamente hasta relegarlos a regiones sudafricanas.

Durante la época colonial, la mayoría de territorios africanos se encontraban repartidos entre los diferentes imperios europeos. Principalmente eran Francia e Inglaterra los que se repartían la mayor parte del mismo.

Reparto colonial africano en el pasado.

Reparto colonial del continente africano en el pasado.

Tras la abolición de la esclavitud y la reducción de la mano de obra en las plantaciones, la diáspora india fue un fenómeno sin precedentes durante la expansión colonial africana. Millones de trabajadores indios (conocidos como coolies o culís) fueron trasladados para trabajar durante finales del siglo XIX y principios del XX, principalmente a las colonias británicas. Viajaban obligados por precarios contratos para satisfacer la creciente mano de obra demandada en las boyantes plantaciones de azúcar y, posteriormente, en la construcción del ferrocarril que unía Kenia con Uganda.

Coolies en la construcción del ferrocarril de Mombasa.

Culís trabajando en la construcción del ferrocarril de Mombasa, Kenia.

Los trabajos comenzaron en 1895, azotados por tormentas, huelgas, hostilidad local, enfermedades e incluso sucesos dramátocos como un ataque de leones que se cobró la vida de al menos a 28 personas durante el levantamiento del puente de Tsavo.

Los culís no solamente contribuyeron a una mayor dispersión de la planta, sino que llevaron también toda su subcultura al continente africano. Es evidente que usaban la planta de forma terapéutica, para relajarse y poder sobrellevar las terribles condiciones de explotación laboral que sufrían en los tiempos coloniales.

Uno de los puntos de entrada al continente más conocidos era el puerto de Zanzíbar, en Tanganica, la actual Tanzania.

Difusión del Cannabis en África según Du Toit.

Llegada y dispersión del Cannabis en África según Brian M. Du Toit.

El cannabis sin embargo llegó a la costa occidental de África posteriormente y siempre desde África oriental. Muy posiblemente llevada por los pueblos bantúes o pigmeos desde la región de la actual Tanzania y Uganda hacia el occidente del continente, quienes usaban asiduamente la planta para su consumo, así como para el trueque e intercambio.

En cualquier caso, las primeras referencias escritas acerca de cómo la planta alcanzó la cuenca del río Congo, el antiguo Zaire y la costa occidental africana son posteriores al año 1850, cuando fue introducida por comerciantes swahilis en la región.

Gráfico de las migraciones bantúes en el continente.

Gráfico de las migraciones bantúes a lo largo del contiennte entre los años 100-600 EC.

Las dificultades de rutas norte-sur que atravesasen el desierto del Sáhara y las particularidades de los movimientos migratorios pudieron favorecer este hecho. A pesar de que el Cannabis se encontraba presente en Egipto desde un tiempo similar a la costa oriental, parece que su expansión hacia el sur a través de las rutas del Sahara no fue fructífera.

Curiosamente, tampoco se registran cultivos de Cannabis en zonas como Ghana o Nigeria hasta la década de los 60. Esto parece coincidir con las hipótesis de los historiadores que afirman que la planta se expandió por este territorio de África Occidental no antes de la finalización de la Segunda Guerra mundial, pues no se han hallado restos ni evidencias de la misma que daten de fechas anteriores.

Dispersión del Cannabis en África según Duvall.

Distribuición del Cannabis en África según Duvall, 2015.

En cualquier caso, no cabe duda que tanto la presencia como el uso popular de la planta en África Oriental es mucho más ancestral que en la costa occidental del continente.

Entrada y dispersión del Cannabis en sus distintas formas según Clarke, 1998.

Entrada y dispersión del Cannabis en sus distintas formas según R. Clarke, 1998.

 

Los biotipos criollos africanos:

Podemos encontrar una gran diversidad genética de Cannabis en África, pues se trata de una región muy amplia y con bastante tradición en el cultivo y consumo de la planta. Sin embargo, las variedades de cannabis encontradas en estas regiones del África ecuatorial son bastante similares entre sí, lo cual responde tanto a su origen genético común, como a la similitud entre los diferentes ecosistemas y técnicas tradicionales de cultivo.

Generalmente se trata de plantas tropicales de floración bastante larga, cuya maduración se extiende a medida que nos acercamos a regiones más ecuatoriales y observamos líneas más intactas.

Hacemos esta precisión porque también podemos encontrar claras muestras de hibridación en algunas plantas, que generalmente aparecen en aquellas regiones donde tiene lugar una clara exportación comercial de este producto (Sudáfrica, Marruecos o Nigeria). Así es como África también ha sufrido la omnipresente contaminación genética de sus variedades tradicionales, casi siempre favorecido por los señores de la droga y mafias que controlan el negocio, exactamente al igual que otros países como Colombia, Jamaica, Tailandia o México.

Contrasta ver como en un mismo país se pueden encontrar variedades con estructuras florales compactas y maduraciones relativamente rápidas (9-12 semanas), junto con otras más intactas, de aspecto claramente tropical que normalmente maduran a partir de 16 semanas, extendiéndose a veces hasta sobrepasar las 20 semanas (como colombianas, Sur de la India y otras plantas ecuatoriales de maduración interminable).

No cabe duda que este contraste no se debe a la selección genética tradicional, el entorno o las diferentes características de las variedades locales. La introducción de genes foráneos es la explicación más plausible y un fenómeno que ya hemos observado en muchas otras regiones con anterioridad.

En el siguiente gráfico del reporte de la UNOCD acerca de las drogas en África, podemos ver el contraste entre los decomisos ocurridos en los principales países africanos productores de Cannabis:

Principales productores de Cannabis en el continente, UNODC.

Gráfico que ilustra los decomisos de Cannabis ocurridos en el continente a lo largo del año 2005, UNODC.

Sin embargo, si hay algo que caracteriza a las criollas africanas es la calidad de su efecto. Es esta estimulación casi psicodélica que provocan una de las características más apreciadas y notables de las variedades de mejor calidad, su euforia y energía proporcionan un efecto de bienestar sin pesadez ni sedación.

Hay que recordar que la mayoría de pueblos bosquimanos y nómadas africanos que las consumían, lo hacían para motivarse para la caza, o incluso el combate como en el caso de los zulúes.

El uso del Cannabis como sedativo y relajante no se popularizó hasta la introducción del hachís del Hindu Kush, Marruecos y del Líbano. De forma que la planta se consumía más como estimulante que para relajarse al final del día, como se hace en gran medida en la actualidad.

Algunos sibaritas equiparan líneas africanas legendarias como Malawi Gold, African Black o Swazi Red a otras plantas legendarias de la época dorada del Cannabis como las Colombian Gold, Oaxaca, Acapulco, Thai Sticks o Cambodian Red. Aunque en general, las plantas africanas son más sencillas, tempranas y adaptables a nuestra latitud que las clásicas variedades ecuatoriales.

También suelen ser más estables en su expresión sexual, por lo que encontramos generalmente menos plantas monoicas o intersexuales entre las poblaciones de landraces africanas. Esto se debe a que las técnicas de cultivo sinsemilla no se han popularizado demasiado en los países africanos, al contrario que en regiones como México, Colombia, Tailandia y por supuesto la India, en donde se desarrolló por primera vez. Debemos recordar que la monoecia es un estado artificial en el género Cannabis, provocado únicamente por el hombre y su deseo de obtener mayores flores y cosechas de más potencia y calidad.

África Meridional:

 El Cannabis llegó a los países del norte de África a través de Egipto, donde la planta aparecía ya a mediados del siglo XII. El historiador árabe Ahmad Khalifa afirmaba que la misma fue introducida en el país durante la dinastía Ayyubid, como resultado del éxodo de sirios a la región. Esta se iría expandiendo hacia la región del Magreb paulatinamente.

Actualmente Marruecos es uno de los mayores productores de hachís a nivel global. Ya con las primeras invasiones árabes llegó el cannabis a la región en forma de resina. Aunque hasta más tarde, la cultura del cannabis no se consolidó en la región de Ketama y las montañas del rif. En el s. XIX el sultán Moulay Hassan autorizó su cultivo para consumo local en cinco aldeas de Ketama.

Se dice que también a partir de los años 1930 ya era frecuente encontrar hachís libanés por Marruecos, sin embargo, hasta unas décadas después, no llegaron los métodos de tamizado en seco. A partir de mediados de 1960, se convirtió en un destino recurrente entre muchos hippies y una parada obligada de la ruta Hippie (Hippie Trail) para los que buscaban un retiro espiritual, hachís de calidad y tranquilidad. Muchos americanos se instalaron en la zona y posiblemente introdujeron muchas semillas y también las técnicas de elaborar el hachís tamizado originarias de Afganistán que habían aprendido en sus viajes.

Desde entonces, la producción floreció completamente hasta el punto de convertirse en un gran exportador de hachís internacional. Hoy en día, incluso se cultivan ya semillas comerciales o híbridos feminizados, con técnicas de riego por goteo e infraestructuras mucho más avanzadas que las tradicionales. Esto se ha popularizado para obtener el máximo rendimiento de la cosecha y un producto de gran calidad destinado al abastecimiento de la demanda de los países europeos.

Campo moderno con riego automatizado e híbridos en Marruecos. Imagen: ElRubio.

Producción de Cannabis moderna con riego automatizado e híbridos en Marruecos, observada durante un viaje reciente. Imagen: ElRubio.

África Oriental:

Los países del bloque oriental africano son significativamente interesantes porque han supuesto las vías ancestrales de entrada de la planta en el continente. Esto ha ocurrido tanto por el norte, en manos de los árabes y de los pueblos bantúes que originariamente vivían en el norte de África; como posteriormente por el sur, con la llegada de los culís y las migraciones hindúes de la época colonial.

Por esta misma razón, podemos asumir que el consumo de Cannabis en África se originó a lo largo y ancho de esta vasta y cálida región y la planta era consumida al menos desde hace cinco siglos atrás.

Los pueblos bantúes la dieron a conocer a otros grupos indígenas como los bosquimanos u hotentotes, que continuaron contribuyendo a su dispersión por todo el continente hasta llegar a Sudáfrica y expandirse por casi todo el continente.

Igualmente podemos inferir que los genotipos de Cannabis procedentes de África Oriental han de ser los más ancestrales de todo el continente. En los siglos posteriores, la planta se dispersó por todo el territorio llevada por las tribus nómadas, originando así nuevas culturas y biotipos adaptados a estos nuevos territorios.

Las plantas procedentes de África Oriental son habitualmente landraces de aspecto muy tropical, con flores ralas, hojas finas y aspecto esbelto.

Estructura de inflorescencia de un cultivar etíope de los 90.

Estructura abierta en la inflorescencia de un cultivar etíope comenzando a florecer.

Estas características parecen repetirse en las criollas africanas más intactas.

Kenia es uno de los países con tasa más alta de consumo de Cannabis en África Oriental. A pesar de los esfuerzos de las fuerzas anti-narcóticos del país por erradicar el cultivo y comercio del bhang (como se conoce localmente, un término de origen hindú, si recordamos artículos anteriores), la demanda se mantiene y finalmente la producción se termina por desplazar hacia otros países próximos.

Debido a que otros cultivos tradicionales como el maíz o la caña de azúcar no parecen reportar demasiados beneficios, muchos granjeros se ven obligados a cruzar la frontera con Tanzania para poder para poder cultivar allí la planta y obtener así unos ingresos que les permitan subsistir.

A lo largo de los 769km de la frontera con Tanzania, tiene lugar un frenético comercio, pues la mayoría de Cannabis consumido en Kenia procede del país vecino. Estos ocultan sus cultivos en laderas boscosas de las montañas, especialmente en el distrito de Arusha.

Fotografía de una planta en Tanzania. Imagen: R. Blittersdorff.

Fotografía de una planta observada durante un viaje a Tanzania. Imagen: R. Blittersdorff.

Por otro lado, Tanzania es otro de los países donde encontramos mayor prevalencia de consumo de Cannabis entre los habitantes de esta región. Todavía existen algunas tribus nómadas como el caso de los Hadza, una etnia cazadora-recolectora que vive en las inmediaciones del lago Eyasi y la llanura del Serengeti.

Los Hadza todavía mantienen su costumbre tradicional de consumir Cannabis a diario, especialmente cuando parten para cazar. Para ello se reúnen alrededor de una hoguera, que también usan para encender sus rudimentarias pipas de barro, y consumen la hierba en rudimentarias pipas de barro para motivarse antes de su marcha.

Uganda, por otro lado, se encuentra rodeado por Tanzania, Kenia y la República Democrática del Congo, todos ellos países en los que el cultivo y el uso del Cannabis se encuentra muy arraigado cultural e históricamente.

La planta se encuentra con abundancia, tanto en la ciudad de Kampala, como hacia la frontera con el Congo, donde todavía podemos encontrar algunas aldeas pigmeas que cultivan la planta para su uso tradicional.

Jóvenes mostrando sus plantas en una aldea pigmea de Uganda.

Jóvenes mostrando su cultivo doméstico en una pequeña aldea de Uganda.

Etiopía es otro país donde la planta tiene gran presencia e incluso cierta tolerancia con respecto a otros países africanos. Históricamente, sabemos que la planta lleva ya siglos siendo usada en esta regiónde África Oriental, pues se han encontrado numerosos restos de la planta e incluso utensilios, como pipas de barro, en algunas excavaciones com las de las cuevas de Lalibela, que datan del siglo XIV.

Desde entonces y potenciado por la gran presencia local del movimiento del rastafarismo y el creciente consumo entre los jóvenes etíopes, parece que la planta ha llegado para quedarse.

Islas africanas:

En las islas del Océano Índico como Reunión, Mauricio o Madagascar podemos encontrar una curiosa representación del Cannabis africano. Debido a su aislamiento geográfico respecto al continente, la cultura de la planta ha permanecido ciertamente aislada de la mayoría de influencias externas.

Es posible que las primeras semillas llegasen bien con las exploraciones austronesias o con los primeros mercaderes árabes. Como hemos dicho anteriormente, la antigüedad de la planta en Madagascar data de unos 200 años antes de la era actual.

Es posible que la planta se expandiese desde esta isla a las vecinas Reunión y Mauricio. Reunión fue colonizada por los franceses a mediados del siglo XVII y entre las fechas de 1715 y 1848, año en el que Francia abolió la esclavitud, unos 62000 esclavos africanos fueron llevados a la isla para trabajar en las plantaciones de café del siglo XVII y posteriormente los cultivos de caña de azúcar del siglo XVII. Este último se convirtió en el primer motor económico comercial de la isla durante mucho tiempo.

De manera similar a lo ocurrido en otras colonias como el Caribe o África Oriental, tras la abolición de la esclavitud, la mano de obra africana se fue sustituyendo gradualmente por los culís de la India. Primero llegaron unas cuantas decenas de miles de trabajadores forzados procedentes de la actual región de Tamil Nadu y, algo más tarde, llegaron los primeros emigrantes voluntarios desde la región del Guyarat. Eran en su mayoría artesanos, mercaderes y comerciantes que rápidamente se establecieron en el nuevo territorio. Todo esto no hizo más que reafirmar la cultura de la planta en las islas africanas, que respondía fundamentalmente a dos usos.

Por una parte, las comunidades de ascendencia indias y malgache han hecho un uso esencialmente ritual y ceremonial de la misma. Mientras que los criollos locales, la han empleado para la medicina y la sanación a través de curanderos que fueron abandonando su uso a medida que las leyes se han hecho más estrictas.

Todavía se recuerda como algunos indios procedentes de la región de Calcuta, que consumían la planta de forma lúdica, colocaban un poco de zamal en una pipa elaborada con pequeño coco lleno de agua. No obstante, este uso ha desaparecido en su práctica totalidad, pues la mayoría de indios que permanecen en la isla, de etnia tamil, son reticentes a la planta, aunque insisten en que no presenta para ellos un peligro como para otros grupos étnicos, como manifiesta este testimonio local recogido por Jean Benoist:

Cuando los malgaches fuman zamal, se vuelven locos, pero no los malabares, ellos son más mucho más juiciosos.

Los malgaches de Reunión se han mezclado con las poblaciones de color criollas, y a pesar de que no forman una comunidad, a veces se juntan para actividades o festejos anuales marcados por sacrificios de vacas, durante los cuales suele estar presente el Cannabis. Para los criollos, esta actividad conduce al descontrol y la brutalidad, dando a los malgaches una reputación violenta. Tienen incluso una expresión que relaciona ambos conceptos: son zamal y monte, que viene a ser equivalente a esta enloqueciendo o enajenarse, pues parecen estar convencidos que la causa es el consumo del Cannabis entre los malgaches, teniendo así un prejuicio similar a la de los tamiles de la isla.

Se han observado también curiosos usos veterinarios de la planta, entre los que podemos destacar la alimentación de gallinas como preventivo ante infecciones y otras enfermedades, propiedades que ya han sido observadas en otras culturas africanas como veremos a continuación, o incluso para que los gallos de pelea tengan más resistencia en los combates.

Si observamos las plantas de las islas africanas, podemos observar reminiscencias de las ancestrales landraces del sur de la India. Estructura esbelta de planta tropical, hojas finas, floraciones muy largas (18-24 semanas) y buena adaptación a las condiciones.

Cultivar procedente del Circo de Mafate, Isla Reunión.

Estructura muy ramificada de un cultivar procedente del Circo de Mafate, Isla Reunión.

En Isla Reunión, se conoce la marihuana como zamal, un término ausente en Mauricio pero que ya se ha difundido incluso hacia Madagascar. El nombre podría haberse originado en la lengua malgache. Chaudenson referencia la palabra jamala, mencionada por Drury en su Vocabulario de la lengua de Madagascar, publicado en 1729.

Localmente, el zamal se puede encontrar en diversas “calidades” (kalités en criollo reunionés) que se nombran según sus peculiaridades, así tenemos calidad pimienta (kalité poivre o poivre de la gratel), calidad limón (kalité citron), calidad pelo-rojo (fil rouge), calidad mango-zanahoria (kalité mangue-carotte) y otras muchas como secopied (que hace referencia a la forma de su secado, tras practicar un corte en la base del tallo de la planta), kaf, trois pates o las diferentes variaciones que hacen referencia a su color (fil mauve, fil bleu, fil rouge). Todos ellos nombres criollos populares con los que se conocen las diferentes variedades o “calidades” del Zamal.

Imagen de un cultivar procedente de Isla Mauricio.

Imagen de un cultivar criollo procedente de Isla Mauricio.

África Meridional:

Uno de los primeros testimonios escritos del uso y presencia del Cannabis en África se encuentra en un libro escrito por el sacerdote Dominico Joao Dos Santos en 1609. En él se mencionaba como la planta se cultivaba en la región de la antigua Cafrería Británica, una colonia del Imperio Británico situada en la actual Sudáfrica, antaño una región habitada por los pueblos xhosa.

Joao Dos Santos mencionaba que los pueblos xhosa (también conocidos como cafres por los árabes) tenían por costumbre consumir las hojas de esta planta conocida como bhang (una palabra de origen hindú, que derivó posteriormente en bangi) hasta embriagarse de forma similar a lo que ocurría con el vino. Igualmente eran ofrecidas a sus visitantes por los anfitriones.

Unos años después, en 1658, el gobernador de la colonia holandesa del Cabo de Buena Esperanza, Jan Van Riebeeck, describía el uso del Cannabis por otro grupo étnico que había llegado desde Etiopía, los hotentotes.

Estos era una tribu pacifica de ganaderos fundamentalmente, que se vieron obligados a perder sus posesiones y territorios, siendo incluso esclavizados con la llegada de los granjeros Boers a la región.

Una de las costumbres hotentotes que más sorprendió a los colonizadores holandeses fue su consumo de Cannabis, que conocían como dagga. Para este pueblo, la hierba tenía un gran valor y la transportaban en pequeñas bolsitas de cuero que transportaban siempre con ellos. Tanto ellos como los bosquimanos habían aprendido a fumar la planta, muy posiblemente de los hindúes.

La popularidad de fumar dagga se extendió entre diversas tribus, dando origen a una nueva habilidad, la elaboración de pipas de madera, barro o hueso que terminaron derivando en artilugios sofisticados que incorporaban cámaras que se llenaban de agua para refinar el humo.

Debido a que no todas las tribus podían disponer del lujo de poseer pipas para fumar, los nativos improvisaban como podían. En ocasiones, hacían hoyos en el suelo y en ellos colocaban la hierba, junto con yesca elaborada con estiércol seco. Tras hacer algunas perforaciones en un montículo, encendían el artilugio y aspiraban el humo por los orificios de salida. Fue una práctica común entre diferentes etnias de la región durante un tiempo.

Poco después, a finales del siglo XVIII, los nativos ya habían adoptado la costumbre de fumar tabaco, sin embargo lo encontraban flojo y normalmente lo mezclaban con dagga, como escribía el explorador holandés C.P. Thundberg:

El cáñamo es una planta de uso muy extendido en la región, aunque se le da un uso muy distinto al que le damos en Europa. A los hotentotes pocas cosas les gustan más que el tabaco, y con ninguna otra se pueden comprar más fácilmente sus servicios, sin embargo para fumarla y proporcionarles una placentera embriaguez, encuentran esta planta intoxicante poco potente y, con el fin de procurarse un placer de forma más rápida, lo mezclan con cáñamo picado.

Otras tribus sudafricanas como los Zulúes o los Sothos también consumían dagga habitualmente. A veces, incluso antes de cazar o del combate, como sugieren algunos historiadores, para obtener el coraje y la energía necesarios para la batalla.

Según el explorador A.T. Bryant, cuyas experiencias con los zulús fueron recogidas en su libro The Zulu People: “los jóvenes guerreros zulús eran adictos a la planta y bajo su embriaguez estimulante, eran capaces de realizar peligrosas proezas”. Algunos historiadores han sugerido que durante la batalla de Blood River en 1838, los guerreros zulús estaban bajo los efectos del Cannabis.

El propio David Livingstone escribió también que los guerreros Sothos “se sentaban a fumar con el fin de poder llevar a cabo una masacre posteriormente”.

Contrariamente a los zulús, algunas tribus de Uganda prohíben a sus guerreros fumar la planta. Otras como la tribu Bergadama del sudeste africano, también mantenían una gran relación con la misma, pues la usaba para el trueque con las tribus vecinas con las que mantenía un comercio regular. En este caso, a cambio de animales, hierro o cobre. Cuando los Bergdama pagaban su tributo a los bosquimanos por el uso de sus tierras, lo hacían mediante tortas de dagga.

Malawi es otro país en donde encontramos una cultura del Cannabis muy arraigada. De hecho, es uno de los mayores productores de África Meridional. La chamba, como se denomina localmente, se cultiva especialmente en las regiones centrales y del norte. Especialmente los distritos de Mzimba y Nkhotakota.

Una de las características únicas del Cannabis en Malawi es su almacenamiento y procesado tras el secado en paquetes de hojas de banano o maíz, llamados mazorcas (cobs). Al ser almacenado de esta forma, en ausencia de aire o luz, la hierba sufre un proceso de curado o fermentación que provoca algunos cambios en sus compuestos, pudiendo acelerar la descarboxilación de sus cannabinoides gracias al calor de dicha fermentación. Este método de curado, esta siendo empleado con éxito por diversos simpatizantes en todo el mundo.

Cannabis envuelto en hoja de banano para su almacenamiento tradicional.

Cannabis envuelto en hoja de maíz para su almacenamiento y curado tradicional.

La calidad de la hierba de Malawi es mundialmente afamada, sobrepasando prácticamente cualquier otra variedad africana en aquellos mercados donde se encuentra disponible. Es famosa por su efecto estimulante y energético, equiparable al de un buen café según muchos.

Tradicionales cobs de Malawi.

Tradicionales cobs de Malawi. Imagen: Dr GT.

A pesar de que el cultivo está perseguido localmente, se estima que representa una de las primeras exportaciones del país. Los economistas locales la incluyen junto con “las tres C’s” que sustentan la economía local: chambo (pescado), chombe (té) y chamba (Malawi Gold). En 2010 la policía local llegó a confiscar aproximadamente 70000 kg de chamba a lo largo del año.

Inflorescencia de una planta procedente de Nkhotakhota, Malawi.

Inflorescencia de una planta procedente de Nkhotakhota, Malawi. Imagen: Bushweed.

Zambia y Mozambique, recorridos por la cuenca del río Zambezi, son otros dos importantes productores de Cannabis en África Meridional. Con las migraciones de los pueblos bantúes, la planta habría alcanzado el alto Zambezi ya en el año 1500.

Sudáfrica, Lesoto y Swazilandia también son importantes productores de Cannabis africano. Todas estas regiones forman el núcleo principal de producción y distribución de marihuana por todo el continente, así como su exportación hacia Europa y otras regiones.

Diferentes muestras de contrabando de Cannabis decomisado en Sudáfrica.

Diferentes muestras de contrabando de Cannabis decomisado en Sudáfrica.

 

Tradicional caja de cerillas de Cannabis, común en Swazilandia.

Tradicional caja de cerillas de Cannabis, común en Swazilandia.

Por este motivo, han sido sometidas a bastantes presiones gubernamentales o incluso de las agencias antidroga de los Estados Unidos. La gran demanda ha favorecido que Sudáfrica importe Cannabis de varios países vecinos como Swazilandia, Lesoto, Namibia y otros.

Aspecto de un cultivar criollo Swazi Rooibart, de Swazilandia.

Aspecto de un cultivar criollo Swazi Rooibart, de Swazilandia.

Habitualmente las gentes locales usan el Cannabis y otras plantas como cultivo de subsistencia para obtener unos pocos ingresos con los que adquirir comida, ropa y otros productos de primera necesidad.

Africa Central:

 Varios exploradores europeos como Wissmann o Welwitsch citan referencias acerca del uso del Cannabis en países como Angola o el Congo. Según su testimonio, las tribus presentes entorno al nacimiento del río Zambezi ya conocían bien la planta y la fumaban, bastante antes de la llegada del tabaco al continente.

Nos describen como el consumo del Cannabis forma parte de la cultura y se convierte en un rito social totalmente necesario. Las pipas de agua, conocidas como mutopa y elaboradas con una calabaza seca y una pequeña cazoleta de barro, pasan de boca en boca y sin distinción de clases o géneros en las reuniones sociales. Esto retrata perfectamente el efecto socializador de la intoxicación en este tipo de culturas.

Vieja postal de un hombre fumando una mutopa tradicional, elaborada con una calabaza seca.

El naturalista Frederic Welwitsch escribe en 1862 como los nativos angoleños emplean la liamba de forma desenfrenada.

En el antiguo Congo Francés, los Fang usaban la planta para elaborar un brebaje que utilizaban para anestesiar a un cautivo de una tribu vecina, que sacrificaban antes de los combates a modo de sacrificio humano ritual, mientras los guerreros danzaban y veneraban al brujo mientras procedía con el macabro ritual a los dioses de la guerra Fang.

Durante sus exploraciones de finales del siglo XIX, Pogge y Wissman visitaron el pueblo Bashilange, en Lundo (actual República Democrática del Congo). Allí se encontraron con que no solamente cultivaban la planta para su uso habitual, sino que habían creado una especie de culto religioso a su alrededor, se hacían llamar los Bena-Riamba, los hermanos del Cannabis.

Este culto a la planta, les permitía establecer relaciones sociales, de amistad, abandonar los hábitos bárbaros del pasado (canibalismo, enfrentamientos) e incluso formular leyes un tanto curiosas. Cualquier nativo acusado de crimen, debería fumar la planta hasta confesar su crimen o bien caer inconsciente, un castigo que resulta tan extravagante como original.

Los Bena-Riamba terminaron desaparecieron hacia 1876, cuando tras varias rebeliones, su jefe Kalamba-Moukenge terminó muriendo víctima de los enfrentamientos.

Sin embargo, el Cannabis sigue siendo usado en diferentes tribus de África Central, como los pigmeos Aka y otros grupos nativos de la cuenca del río Congo. En una reciente investigación, se halló que hasta el 67,7% de los hombres de la tribu Aka eran fumadores habituales de la planta. En este mismo estudio se encontró una curiosa coincidencia, los cannabinoides contenidos en el organismo de estos pigmeos contribuían a impedir las infecciones por parásitos intestinales, es decir, como antihelmítico natural.

Antigua criolla congoleña con una estructura bastante particular, típicamente afro-ecuatorial.

Antigua criolla congoleña con una estructura bastante particular, típicamente afro-ecuatorial. Imagen: Kolmus.

La planta también sigue siendo popular en Angola, en donde se cultiva de forma habitual en los pueblos de los extrarradios desde hace muchos años. Precisamente desde este país y antigua colonia portuguesa, se dice que ha podido ser introducida la planta en las colonias del Nuevo Mundo, en Brasil.

Igualmente, Angola era punto de partida de gran cantidad de marihuana de contrabando que llegaba a los grandes puertos portugueses durante décadas pasadas.

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Cultivar criollo angoleño comenzando la floración.

Cultivar criollo angoleño comenzando la floración.

Africa Occidental:

El cannabis también tiene una gran presencia en los países de la costa occidental africana. Regiones como Senegal y su vecina Gambia, Ghana, Costa de Marfil o Nigeria tienen un papel importante en el cultivo y consumo del Cannabis.

En Senegal y Ghana podemos encontrar Cannabis con gran facilidad, ambos países producen gran cantidad de marihuana como podemos observar en el gráfico de la UNOCD que adjuntamos un poco más arriba. Existen incluso pequeñas comunidades rastas y gran tolerancia hacia la planta y su consumo, por lo que han sido calificadas en algunas ocasiones como “la pequeña Jamaica”.

Imágenes de un viaje por Senegal, donde podemos ver los diversos campos locales.

 

Resulta soprendente ver como las plantas se desarrollan sin carencias en un sustrato tan pobre.

 

Aspecto de flor rala de este cultivar criollo Senegalés.

Al igual que en el caso de los países sudafricanos, se encuentra bastante diversidad genética, sin embargo, es posible encontrar fácilmente plantas aparentemente intactas de aspecto muy extremo.

Aspecto desgarbado de este cultivar criollo procedente de Ghana.

Aspecto desgarbado de este cultivar criollo procedente de Ghana. Imagen: JGL.

Esta plantas de aspecto similar proceden de Gambia.

Aspecto de una criolla de Gambia, cultivada bajo luz artificial.

Aspecto de una criolla de Gambia, cultivada bajo luz artificial.

Actualmente Nigeria es el segundo mayor productor de cannabis de África, por detrás de Sudáfrica. Si bien tradicionalmente se atribuye la introducción de la planta a los soldados ghaneses y nigerianos que combatieron en la 2ª Guerra Mundial a su regreso de la india (donde conocieron la planta), esta región fue islamizada en siglo XV y formó parte de un activo intercambio comercial árabe-musulmán. También fue de las primeras regiones africanas subsaharianas en ser conectadas con Europa mediante el comercio marítimo.

Esto nos hace pensar que se conocía el cannabis en estas regiones desde mucho antes. De hecho, ya en 1920 se recogía el uso y control de cannabis en Sierra Leona, siendo posiblemente de los primeros países de África Occidental en adoptar su cultivo. Tengamos en cuenta que este país fue una colonia británica también y que una importante comunidad india llegó a instalarse en la región de Freetown.

A pesar de que su uso no era muy popular, a partir de los años 1950s, el cultivo y producción de cannabis floreció en toda esa región subsahariana, convirtiéndose así en un caldo de cultivo para muchas genéticas que dieron lugar a una gran variedad de plantas diferentes.

En general, coinciden con las características de las líneas africanas, de efectos nerviosos y energéticos y sabores y aromas tenues o toscos a maderas, resinas y especias.

Al igual que en los países sudafricanos, se pueden encontrar plantas bastante diversas, posiblemente a causa de posibles hibridaciones entre las criollas locales y otras variedades africanas o foráneas.

Criolla nigeriana observada en la entrada de una casa.

Criolla nigeriana observada en la entrada de una casa.

Sin embargo, es posible encontrar criollas que encajan bien con la descripción de una variedad tropical ecuatorial, con floraciones de más de 20 semanas, cierto hermafroditismo, flores poco compactas y un efecto muy estimulante.

Después de este repaso histórico y geográfico al uso de la planta en África, no podemos hacer otra cosa que reparar en la gran diversidad de la misma y su historia en el continente africano. Esto imposibilita la tarea de profundizar adecuadamente en todas las diferentes regiones y culturas que hacen uso del Cannabis, pero nos permite hacernos una idea de la importancia que ha cobrado en la historia.

Confiamos en que este pequeño monográfico haya contribuido al conocimiento popular del legado africano y su papel en la historia del Cannabis y el hombre.

 

el Cannasseur 2016

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Referencias:

Cannabis and Culture. Vera Rubin.

Cannabis, the first 12000 years. Ernest Abel.

Dagga: a review of fact and fancy. T. James. Medical Journal 44, 1970.

Man and Cannabis in Africa: A study of diffusion. Brian M. Du Toit.

Trade East Africa: Low prices drive farmers to Marijuana. Najum Mushtaq.

Report of the International Narcotifcs Control Board 2007. United Nations.

Reunion: Cannabis in a pluricultural and polyethnic society. Jean Benoist.

El Cannasseur

Divulgador, investigador y fotógrafo.

8 Comments

      • De seguro que lo serán, es más, sonará algo abusivo, pero siento que lo disfrutaría mas si fueran con más frecuencia, aunque con lo completas que fueron tus entradas anteriores me conformo y no hablo sandeces jaja. Saludos.

  1. Que maravilla de artículo! … Gracias! es una maravilla que pueda aprender cosas nuevas en castellano! Como sabes la información que se dispone en nuestro idioma cada vez es menor y en ningún lado he aprendido tanto como con tus aportes! Estoy deseando que edites un libro!! … Saludos desde tu tierra! y si se admiten peticiones, me encantaría conocer un poco la historia del cannabis en USA; de las primeras variedades que se comienzan a cultivar allí y los cultivadores pioneros, más que del panorama actual.

    Apertas!!!

    • Gracias por tu comentario, uno de los objetivos principales es poder proporcionar bibliografía adecuada para todos los lectores de la comunidad hispanohablante. Un saludo.

  2. Muy interesante este trabajo sobre el cannabis en Africa… Gracias por tu trabajo y tu tiempo!
    Este artículo ha renovado nuestro interés hacia las Paisanas africanas!

    • Muchas gracias por tus amables palabras Nahiatxo… espero que sigáis trabajando con paisanas con toda esa pasión que habéis mostrado hasta el momento, toda labor de preservación es digna de admiración. Un saludo.

  3. Very good work.A great read about african culture.huge lack of informations about african strains.thank you very much.

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