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Retrospectiva del debate taxonómico en torno al género Cannabis

Desde los primeros tratados botánicos del siglo XVII hasta los actuales debates en torno a su clasificación taxonómica, el género Cannabis ha atravesado diversas etapas no exentas de polémica, durante las cuales se le han atribuido numerosos nombres y apellidos diferentes.

Vamos a tratar de hacer una pequeña compilación cronológica de la historia botánica y taxonómica del Cannabis, así como una reflexión acerca del conflicto actual entre las distintas corrientes botánicas de su clasificación. Esperamos que, gracias a ello, podamos comprender mejor el porqué de tantos términos para una única planta.

Cuadro que recoge las diferentes especies de Cannabis citadas en la literatura. Marijuana Botany, R. Clarke.

Cuadro que recoge las diferentes especies citadas por diversos autores. Marijuana Botany, R. Clarke.

La taxonomía es la ciencia que estudia la manera de clasificar algo, por tanto, en biología trata de clasificar las diferentes especies de organismos vivos en grupos o taxones diferenciados, jerarquizados y excluyentes de manera que cualquier especie pertenece únicamente a un taxón de cada rango superior (categoría taxonómica). Aunque también existe cierto debate entre las diferentes corrientes de clasificación (escuela cladista frente a la evolucionista), esta forma de clasificar nos permite agrupar y diferenciar a las diferentes especies existentes de forma relativamente sencilla.

La razón principal detrás de la nomenclatura cambiante en torno a muchas especies se encuentra en las diferentes aportaciones hechas por los científicos y estudiosos de la materia. Cada uno trata de proponer su criterio a medida que se revisan viejas clasificaciones o se llevan a cabo nuevos hallazgos.

En el caso del Cannabis, desde los primeros intentos de su clasificación parece que los botánicos no se han puesto de acuerdo. Esto es especialmente cierto en el presente, pues con los últimos avances y los crecientes estudios de su genoma o quimiotipos parece que al fin nos dirigimos poco a poco hacia un consenso común. En muchos casos, estos hallazgos parecen apoyar las conclusiones que los antropólogos, etnobotánicos o expertos en la evolución de la planta habían teorizado en el pasado.

Antecedentes de la clasificación del género Cannabis:

Una de las primeras descripciones botánicas existentes del género Cannabis en Europa aparece en el Hortus Malabaricus, un extenso tratado de 12 volúmenes que recoge y documenta la flora de la región del Malabar, que comprendía el territorio de la actual región de Kerala, los Ghats Occidentales y la costa de Goa en la India. El tratado fue compilado durante más de 25 años y finalmente publicado en Ámsterdam entre 1678-1693.

En el volumen XX podemos observar dos ilustraciones que muestran el dimorfismo sexual del Cannabis, en donde también se menciona la palabra de origen hindú bangi (bhang), usada tradicionalmente para referirse a la planta, así como a diversos preparados como el Bhang Lassi (una bebida láctea elaborada con especias y Cannabis).

Una ilustración de una planta femenina en donde podemos leer: “Tsyerú-Cansjáúa, Tsjáda-Bangi”.

 

Otra ilustración de una planta masculina, donde podemos leer: “Kalenji-Cansjáúa, Bangi”.

Unos años más tarde en 1753, el naturalista sueco C. Linneo (Carl von Linné), padre del sistema moderno de nomenclatura taxonómica, propuso una única especie para denominar a la planta de cáñamo, el Cannabis sativa L. De esta forma bautizó a esta planta tan extendida en Europa junto al lino, debido a su gran utilidad en la industria textil y para la obtención de duraderas fibras que servían para confeccionar cuerdas y tejidos, entre otros usos.

Linneo, uno de los padres de la taxonomía actual.

Linneo, uno de los padres de la taxonomía actual.

El término sativa se emplea en la nomenclatura científica de forma bastante reiterada, es la forma femenina de la palabra sativum, que significa “cultivado” en latín. Así, existen numerosas especies con esta denominación taxonómica en nuestra vida diaria, como la avena (Avena sativa), el castaño (Castanea sativa) o el arroz (Oryza sativa). Por tanto, podemos asumir que Linneo escogió esta denominación para hacer hincapié en la domesticación y reiterada presencia de la misma en los campos de aquel entonces.

Unas décadas después, el naturalista y explorador francés Pierre Sonnerat se encontraba viajando por Asia. En 1782 publicó dos densos volúmenes que recogían las experiencias de sus viajes realizados entre 1774 y 1781. El primero trataba principalmente su estancia en la India, una cultura que Sonnerat encontraba particularmente fascinante. El segundo volumen cubría sus viajes a China, el Sudeste Asiático, Madagascar, Mauricio, etc.

Grabado que muestra a Pierre Sonnerat en uno de sus viajes a Nueva Guinea.

Grabado que muestra a Pierre Sonnerat en uno de sus viajes a Nueva Guinea.

En algún momento posterior a estas expediciones, Pierre Sonnerat envió una muestra de una planta a su colega Jean-Baptiste Lamarck, un biólogo y zoólogo francés conocido por formular una de las primeras teorías de la evolución biológica y profundizar enormemente en la zoologia de los invertebrados.

La planta de la muestra se trataba de una especie muy similar al Cannabis sativa que tan bien conocían. Lamarck pudo documentar gracias a ella las diferencias apreciables entre ésta y la nueva especie. Además de su morfología, había incluso un pequeño fragmento que describía los efectos que producía la planta tras ser consumida.

De esta forma tuvieron lugar las primeras referencias escritas en la comunidad científica acerca del contraste que podemos encontrar entre ambas especies de Cannabis, tanto a nivel morfológico como en cuanto a su bien diferenciada psicoactividad.

Esto no es más que un antecedente de lo que estaría por descubrirse: la existencia de dos familias bien diferenciadas en función del uso particular que el hombre daría a cada una de ellas.

Muestras de C. sativa, C. indica y C. ruderalis en el Herbario del Museo de París.

Muestras de C. sativa L., C. indica Lam. y C. ruderalis Jan. respectivamente en el Herbario del Museo de París.

Si bien se dice que la planta que pudo estudiar Lamarck procedía de la India, es difícil afirmar esto a ciencia cierta. En parte debido a la vaguedad de la terminología geográfica de la época y también al hecho de que se recoge que la planta crecía en las Indias Orientales (actual sudeste asiático).

La polémica muestra de Cannabis enviada por Sonnerat a Lamarck.

La polémica muestra de Cannabis enviada por Sonnerat a Lamarck.

Si atendemos a los datos biográficos, encontramos que el naturalista Sonnerat visitó Mauricio, Madagascar y la Isla Reunión entre 1769 y 1770. Posteriormente, entre 1771 y 1772 se embarcó en una expedición a Filipinas y las Molucas (Indonesia). Y finalmente entre 1774 y 1781 viajaría a la India, Malasia y China. Absolutamente en todos y cada uno de esos lugares era posible encontrar Cannabis psicoactivo, por lo que la duda acerca de la exactitud del origen permanecerá ahí para siempre, o al menos hasta que no se estudien muestras de ADN de las mismas.

En cualquier caso, Lamarck decidió nombrarla como Cannabis indica Lam., haciendo honor al origen de las muestras y lo publicó finalmente en 1785 en su Encyclopédie Méthodique Botanique. En su descripción de la nueva especie recogía como ésta era más pequeña que su pariente europeo, con hojas más estrechas y alternas, así como un tallo más firme, además del mencionado potencial psicoactivo (entendemos la psicoactividad como la capacidad de un compuesto químico para afectar temporalmente al sistema nervioso central de los organismos vivos, alterando sus funciones y provocando cambios en el estado anímico, percepción, etc.).

Probablemente si la planta recogida por Sonnerat hubiese procedido de otra región diferente, habrían podido bautizar a la nueva especie como Cannabis africanus, Cannabis australis o cualquier otra denominación que remarcase su origen. Sin embargo lo importante fue que, finalmente, se pudo documentar la existencia de una nueva especie psicoactiva de Cannabis ya que, hasta el momento, era algo inédito.

Durante unos años no hubo cambios significativos en la taxonomía o nomenclatura del Cannabis, hasta que en 1792 el botánico francés Gilibert nombró al Cannabis foetens en su obra Exercitia Phytologica.

En el libro comentaba los diferentes patrones de crecimiento del cáñamo encontrado en Francia con respecto al que analizó posteriormente en Lituania. Sin embargo, en ningún momento mencionó que se trataba de una especie diferente al C. sativa que todos conocían, por lo que esto se quedó en una anécdota y C. foetens se consideró como un nomen nudum (o “nombre desnudo”, que es aquel que carece de criterios formales para su uso científico en la taxonomía).

Una historia similar fue la ocurrida cuando Sievers encontró mención del Cannabis errática en una lista de plantas hallada en una expedición a Siberia, pero nunca se encontró descripción de la misma ni tuvo trascendencia alguna.

Medio siglo tras la publicación del Cannabis sativa por Linneo, Stokes describió al Cannabis macrosperma  en su publicación A botanical materia medica, publicado en 1812. Si bien Stokes describía el concepto, no se citaba espécimen alguno ni origen concreto. Manifestaba que esta especie C. macrosperma difería de lo que consideraba C. sativa en sus semillas más alargadas, dando a entender que se trataba de una nueva especie de C. indica.

En 1849 el binomio Cannabis chinensis aparecía en un catálogo de semillas del jardín botánico de Montpellier en Francia. Se trataba de otro nomen nudum adjudicado probablemente a una forma de cáñamo doméstico originario de China.

Finalmente, en 1908, Houghton y Hamilton dan a conocer el nombre Cannabis americana. Su origen tuvo lugar durante el apogeo de los medicamentos basados en Cannabis como tinturas o jarabes de finales del siglo XIX. Dada la gran demanda de Cannabis de alta calidad para elaborar fármacos y ante las dificultades para importarla con regularidad desde la India, las compañías farmacéuticas Eli Lilly & Co junto a Parke-Davis & Co se asociaron para desarrollar sus propias variedades mejoradas con las que elaborar todo tipo de productos. Este fue el nacimiento del Cannabis americana, tal vez una muestra del patriotismo del momento. Como curiosidad, dice el folclore que esos experimentos e importaciones se convirtieron posteriormente en los ancestros de algunas de las variedades surgidas en los Estados Unidos años después.

Varias imágenes de manufacturas y extractos de "Cannabis Americana".

Varias imágenes de manufacturas y extractos de “Cannabis Americana”.

 

El conflicto taxonómico del siglo XX:

A finales del siglo XIX se propusieron algunas nuevas especies o subespecies a partir de las observaciones de plantas procedentes de China y la antigua Indochina, que fueron nombradas como Cannabis chinensis (Delile 1849) y Cannabis gigantea (Delile ex Vilmorin 1851 y Crevost 1917) respectivamente. A pesar de ello, los taxonomistas y botánicos creyeron que estas especies eran difíciles de caracterizar y no tuvieron demasiados simpatizantes ni aceptación en la comunidad botánica.

Por esta razón, la idea de una única especie continuaba vigente a principios del siglo XX. Esto fue cierto hasta la llegada de los investigadores y botánicos rusos y sus grandes expediciones de bioprospección financiadas por la URSS, convirtiéndose así en defensores de la teoría del género Cannabis como especie politípica.

En 1924 el botánico ruso Janichevsky encontró que la variedad rusa ruderal (del latin rudelis que significa escombro, por crecer profusamente en zonas alteradas por el hombre o de acumulación de deshechos), debía ser bien una variedad de Cannabis sativa L naturalizada (escapada o asilvestrada de los campos de cáñamo) o bien una nueva especie que proponía, el Cannabis ruderalis.

En 1929, otro botánico ruso llamado Nikolai Vavilov organizó varias expediciones para obtener muestras de plantas. En una de ellas, clasificó las variedades silvestres o naturalizadas encontradas en Afganistán como la subespecie Cannabis indica Lam. var. kafiristánica Vav. Así como aquellas halladas en Europa como Cannabis sativa L. var. spontanea Vav.

El botánico y explorador ruso Nikolai Vavilov.

El botánico y explorador ruso Nikolai Vavilov.

Otros rusos como Bukinich (1929) y Komarov (1936) también se postularon a favor de estas teorías. Más tarde, en 1940, Serebriakova y Sizov propusieron otra clasificación compleja con nuevas subespecies dentro de los taxones:

  • Cannabis sativa.
    • Cannabis sativa ssp. culta Serebr. (plantas cultivadas).
    • Cannabis sativa ssp. spontanea (plantas naturalizadas o asilvestradas).
  • Cannabis indica.

A su vez, dividieron las subespecies de Cannabis sativa en otras trece nuevas variedades, incluyendo cuatro grupos diferenciados dentro de la subespecie culta. Esta excesiva división de la especie sativa tampoco tuvo demasiados adeptos por su complejidad.

Zhukovsky (1964) seguía apoyando las teorías politípicas. Estas fueron aceptadas incluso por los taxonomistas británicos que se encontraban editando Flora Europaea en esos momentos (Tutin et al. 1964).

Ya entrada la década de los años 70, Rusia dejó de ser un punto caliente en la clasificación taxonómica del Cannabis.

Con motivo de un proceso judicial en los Estados Unidos, un grupo de abogados retomaron e iniciaron un nuevo debate al cuestionar que sus clientes no cultivaban C. sativa, sino que se trataba de la especie C. indica, que por entonces todavía no se encontraba fiscalizada. De esta forma, abogados de ambos bandos contrataron a varios expertos botánicos y biólogos para proporcionar un poco de luz al asunto y esclarecer el caso.

Uno de los expertos que se encontraba testificando en contra era el doctor Ernest Small, mientras que el conocido etnobotánico Richard E. Schultes, de la Universidad de Harvard, testificó para su defensa. Esto dió lugar a un candente debate en el sector botánico en torno a esta cuestión.

Schultes y otros profesores llevaron a cabo estudios taxonómicos sobre el Cannabis en esta década, concluyendo que existían diferencias morfológicas claras que permitían diferenciar y clasificar el género en tres especies distintas:

  • C. sativa: comprende plantas altas, ramificadas y con hojas relativamente finas.
  • C. indica: plantas menores, de estructura cónicas y hojas anchas relativamente más anchas.
  • C. ruderalis: plantas de menor tamaño, con poca o nula ramificación que crecen de manera silvestre en Asia Central.
R. Schultes en una de sus expediciones a Afganistán. Imagen: Neil Schultes.

R. Schultes examinando unos ejemplares de Cannabis durante una de sus expediciones a Afganistán. Nótese la poca densidad del cultivo. Imagen: Neil Schultes.

Esta interpretación es la más común y fue ampliamente abrazada por la comunidad cannábica, incluyendo cultivadores y aficionados, hasta el punto en que aún hoy en día sigue vigente. Es la clásica distinción entre variedades psicoactivas de hoja fina (“sativas”) y de hoja ancha (“índicas”). Igualmente, originó la diferenciación asociada con maduración tardía y efecto estimulante de las “sativas”, frente a maduración relativamente rápida y efecto más sedante de las “índicas”.

Sin embargo, en 1976 el botánico canadiense Ernest Small, junto con el taxonomista americano Arthur Cronquist, publicó una revisión taxonómica donde mantenían el concepto de la especie única, incorporando dos subespecies claras que habrían surgido a causa de la selección humana: C. sativa L ssp. sativa y C. sativa L ssp. indica Lam.

Su hipótesis manifestaba que ambos grupos habían evolucionado gracias a la selección artificial provocada por el hombre: mientras que una subespecie era cultivada y seleccionada principalmente para el aprovechamiento de su fibra y semillas (para alimentos o extracción de aceite de cañamón), la otra evolucionó ligada a sus cualidades psicoactivas y al uso de la misma con diversos fines embriagadores, medicinales o sacramentales.

También afirmaban que existían otras especies naturalizadas (o ferales) de ambas subespecies. Ambas, con una concentración de compuestos psicoactivos casi nula o anecdótica. Una especie naturalizada es descrita como aquella doméstica que se libera y se adaptada al medio, perdiendo así los rasgos de domesticación que las caracterizan y terminando por volverse totalmente silvestres y adaptadas a su entorno.

Dentro de dichas subespecies, describieron también dos nuevas variedades que procedían de poblaciones naturalizadas o escapadas de las anteriores:

  • C. sativa L ssp. sativa.
    • C. sativa L ssp. sativa var. spontanea (escapada de plantaciones de cáñamo).
  • C. sativa L ssp. Indica Lam.
    • C. sativa L ssp. indica var. kafiristanica Vav. (escapada de plantaciones de marihuana).

Esta clasificación se basó en varios factores como infertilidad, uniformidad cromosómica, quimiotipos y numerosos análisis de características fenotípicas.


Nuevas tendencias y líneas de investigación:

Con el desarrollo de las nuevas técnicas analíticas que se han desarrollado en el siglo actual, se han podido incorporar estos avances al estudio del genoma y los quimiotipos del Cannabis para aplicarlos a la clasificación taxonómica del mismo.

Con los primeros estudios de marcadores genéticos de la planta, algunos investigadores como Etienne P. de Meijer describen el alto grado de polimorfismo genético dentro de las poblaciones de la misma. Esto sugiere un gran potencial para la selección, incluso en variedades estables como las del cáñamo.

Karl Hilling, uno de los graduados que trabajaba en el laboratorio del conocido investigador Paul G. Mahlberg, recibió una beca de investigación por parte de Hortapharm BV. Gracias a ello, pudo llevar a cabo una investigación de la variación genética, morfológica y quimiotípica entre 157 muestras de origen geográfico conocido que arrojó una serie de datos sumamente interesantes. El estudio incluía poblaciones de Cannabis psicoactivo, de cáñamo (tanto de uso industrial como alimentario) y también poblaciones silvestres de diferentes partes del mundo y procedentes de varias colecciones, tanto privadas como públicas.

En 2004 Hillig y Mahlberg publicaron un análisis de estas variaciones de todas estas muestras de germoplasma. Mediante cromatografía de gases, determinaron las concentraciones de cannabinoides y las frecuencias de alelos del gen que controla la producción de CBD y THC en las plantas estudiadas.

Gracias a sus hallazgos, concluyeron que los patrones de variaciones quimiotípicas apoyaban la existencia de dos especies bien diferenciadas: C. indica y C. sativa, aunque no encontraron marcadores genéticos ni datos representativos que pudiesen apoyar la idea de C. ruderalis como una tercera especie, algo sin duda revelador desde el punto de vista taxonómico.

Los autores, tras revisar dichos hallazgos, clasificaron las especies de Cannabis de la siguiente manera:

  • Cannabis sativa: englobaría las poblaciones de plantas para el aprovechamiento industrial de fibra, semillas y también aquellas silvestres o escapadas de cultivos domésticos de cáñamo procedentes de Europa, Asia Central y Asia Menor.
  • Cannabis indica: incluiría las poblaciones de Cannabis psicoactivo tanto de hojas estrechas como anchas seleccionadas por el hombre por su alta concentración en principios activos, junto a las poblaciones de cáñamo asiáticas y también las poblaciones silvestres o escapadas (naturalizadas) del Himalaya.
    • Cannabis indica ssp. indica: las plantas de alto poder psicoactivo encontradas en el subcontinente indio, el sudeste asiático, África, América Central y América del Sur.
    • Cannabis indica ssp. afghanica: aquellas plantas destinadas a la elaboración de hachís, procedentes del Hindu Kush que Schultes estudió en Afganistán, pensando que se trataba de Indica.
    • Cannabis indica ssp. chinesis: aquellas plantas de cáñamo cultivadas para fibra o semillas en Asia oriental.
    • Cannabis indica ssp. kafiristanica: poblaciones que crecen espontáneamente, silvestres. Podría tratarse del ancestro de C. indica ssp. indica.

En otro documento de la serie, se recogía una interesante documentación acerca de la variación de terpenos ocurrida en los aceites esenciales del Cannabis de varias plantas psicoactivas de hojas anchas de las muestras, incluyendo guaiol y algunos isómeros de eudesmol, que los diferenciaba de los otros taxones estudiados.


El viejo debate indica/sativa y la importancia morfología foliar del Cannabis:

Gracias a todas estas investigaciones, podemos afirmar que la verdadera especiación del Cannabis psicoactivo procede del cisma que tiene lugar entre sus dos familias fundamentales: por un lado aquellas plantas destinadas la producción de resina y por otro,  aquellas destinadas a la producción exclusiva de flores no fertilizadas o “sinsemilla”. Dicha particularidad nos permite diferenciar de forma sencilla entre plantas de hachís (hashplants) frente a plantas de ganja. Esto nos permitirá también diferenciar los genotipos tradicionales del Cannabis.

Por un lado, tenemos los biotipos procedentes Hindu Kush y laderas de los Himalayas, que provienen de aquellas regiones subtropicales con veranos cortos y estaciones marcadas a las que se han adaptado notablemente.

 

Regiones donde podemos encontrar especies subtropicales de Cannabis.

Regiones donde han surgido las subespecies subtropicales de Cannabis.

Por otro lado, tenemos aquellas subespecies de hoja fina y patrones de crecimiento diferentes, procedentes de regiones tropicales o ecuatoriales con poca o nula variación estaciona. Estas se han ido extendiendo exclusivamente desde la India hacia África, el Sudeste Asiático y finalmente América del Sur.

 

Regiones donde podemos encontrar subespecies tropicales de Cannabis.

Regiones donde podemos encontrar subespecies tropicales de Cannabis, tradicionalmente cultivadas para la obtención de flores psicoactivas (ganja).

Esta diferenciación en cuanto al uso final de la planta favoreció también una selección artificial determinante llevada a cabo por los cultivadores y campesinos tradicionales de cada región, originando no solamente diferentes cultivares de la planta, sino contribuyendo incluso a una especiación en sí misma.

Igualmente, el entorno en el que crecían ha tenido un impacto igual de grande en la adaptación natural de la planta a sus condiciones climáticas y sobretodo del fotoperiodo (marcado por la latitud). Algunos cambios son visibles en la diferencia entre la morfología de las hojas, estructura de las inflorescencias y también tiempos de crecimiento o maduración de las diferentes plantas.

El empleo de la morfología foliar como sistema de clasificación taxonómico no es tan ambiguo o extraño como podría parecer. De hecho, en botánica, una de las claves identificativas más extendidas es el estudio de la morfología de las hojas de las plantas menores o los árboles.

Diferentes subespecies de Acer ssp., que destacan por su parecido con las hojas de Cannabis ssp.

Diferentes subespecies o familias de Acer ssp., que por cierto destacan por su cierta similitud con las hojas de Cannabis ssp.

Sin embargo, el problema es que hoy en día hacer esto con el Cannabis sería poco viable. En primer lugar, por su ilegalidad en la mayor parte del mundo. En segundo lugar, debido a que ya prácticamente no se encuentran poblaciones de landraces tradicionales en forma pura (sin hibridar ni contaminar con otras más modernas o mismo híbridos) con las que poder hacer un estudio de documentación exhaustivo.

Lamentablemente, la gran mayoría se encuentran extintas como para llevar a cabo una caracterización y un estudio botánico riguroso que nos permitiese clasificar de manera efectiva los distintos taxones tanto de especies o razas puras como de cultivares híbridos tradicionales. Sencillamente no existe suficiente variedad de especímenes como para elaborar un muestreo que tuviese el peso esperado.

La falta de rigor y la hibridación descontrolada ocurrida en el mundo del cultivo del Cannabis es tal, que hoy en día sería inviable incluso poder estudiar los primeros híbridos anteriores a los años 90 para caracterizarlos y clasificarlos. La mayoría ya han desaparecido perdidos en la hibridación actual.

De hecho, la mayoría de cultivares o híbridos de Cannabis modernos son fruto de esa hibridación de los primeros cultivares nativos importados de sus países de origen, o de su re-hibridación posterior con otros híbridos estables y arraigados como Skunk#1, Northern Lights o más recientemente otros de generaciones posteriores como Sour Diesel, Chemdog, Bubba Kush, etc.

Aun así, incluso el ojo profano podría llegar a diferenciar fácilmente el aspecto de una planta con carga genética Kush de otra con mayor carga genética tropical. La selección humana ha provocado cambios significativos en el aspecto y estructura de la planta y especialmente sus inflorescencias. Y del mismo modo que la mayoría de híbridos modernos son muy similares entre sí, las diferencias con cultivares tradicionales tropicales o incluso hashplants antiguas son bastante dramáticas.

Imagen de una planta con una estructura arquetipo de Cannabis BLD, claramente seleccionada para la extracción de resina.

 

Aspecto de una inflorescencia de un híbrido de Cannabis NLD, con una estructura bien diferente.

Uno de los principales defensores de las nuevas teorías de especiación, así como de los hallazgos de Hillig y Mahlberg es el reconocido experto en Cannabis y biólogo Robert C. Clarke, de la International Hemp Association.

Clarke, junto a M. Merlin fue el principal impulsor de un nuevo sistema de clasificación en siglas basado en las investigaciones de Hillig y la clasificación morfología de las hojas y usos del Cannabis. En su título más reciente nos muestra esta nueva clasificación, que está siendo adoptada por la mayoría de expertos en la planta a nivel mundial debido a su lógica y compatibilidad con otros sistemas de clasificación. A pesar de esto, una gran parte de la comunidad se resiste a actualizarse y revisar su terminología obsoleta.

Las subespecies o biotipos que se encuentran están vigentes según este nuevo sistema son:

  • Cannabis Indica ssp. kafiristanica: NLDA – Narrow Leaf Drug Ancestor (ancestro del tipo psicoactivo de hoja fina): es el posible ancestro silvestre del tipo psicoactivo de hoja fina, presente en la zona que se extiende a los pies de los Himalayas, desde Kashmir hasta Myanmar, a lo largo de toda la Cordillera del Pamir, donde el Sur de Asia se encuentra con Asia Central. Desde donde ha pasado hacia la India y el Sudeste Asiático inicialmente y evolucionado a lo que conocemos como NLD
  • Cannabis Indica ssp. indica: NLD – Narrow Leaf Drug (tipo psicoactivo de hoja fina): inicialmente originaria de la región del Norte de la India, hacia Sudeste Asiático e incluso el Medio Este. De ahí se extendió por todo el Sudeste Asiático, Oceanía, África, America del Sur, América del Norte/Europa (segunda mitad del s. XX), etc.
  • Cannabis Sativa ssp. sativa: NLH – Narrow Leaf Hemp (cáñamo de hoja fina): originario de Asia Central y principalmente encontrado en Europa y Norteamérica en la actualidad.
  • Cannabis Indica ssp. afghanica: BLD – Broad Leaf Drug (tipo psicoactivo de hoja ancha): inicialmente originario de Afganistán y Pakistán. En la actualidad, su genética se encuentra presente en el 90% de los híbridos modernos.
  • Cannabis Indica ssp. chinensis: BLH – Broad Leaf Hemp (cáñamo de hoja ancha): originario de Asia Oriental y usado para fibra, alimento -semillas, aceite- y en menor medida uso medicinal o psicoactivo. Presente en la actualidad en China, Korea, Japón y Sudeste Asiático (Myanmar, Norte de Tailandia y Norte de Vietnam). Presumiblemente evolucionó desde un ancestro ya extinto en el Este de Asia.

Se considera también la existencia de una posible especie primigenia común a todo el género Cannabis que aún se puede encontrar al norte de Asia Central de forma silvestre o naturalizada, el Cannabis Ruderalis.

Creemos que un hecho muy interesante es que este nuevo sistema de clasificación se encuentra respaldado o coincide con las viejas teorías antropológicas o etnobotánicas acerca de la evolución y dispersión del Cannabis a lo largo de la historia, aunque hasta el momento se empleaba una nomenclatura diferente.

Así, resulta revelador ver que respalda las viejas teorías e hipótesis acerca de como la cultura del Cannabis surge en Asia Central y de la India se dispersa hacia el Sudeste Asiático, África y hacia América también, como podemos observar en este revelador mapa:

Mapa ilustrado que muestra la dispersión de las especies de Cannabis y la separación geográfica de las mismas.

Mapa ilustrado que muestra la dispersión de las especies de Cannabis y la separación geográfica de las mismas.

Asimismo, esta clasificación coincide con la división tradicional entre plantas Kush para la extracción de hachís y plantas tropicales para ganja de la que ya habíamos hablado anteriormente.

Indica vs. Sativa. La importancia de revisar y actualizar la terminología popular:

Como decíamos anteriormente, esta terminología se ha empleado en la literatura y la cultura popular en torno al Cannabis tras la popularización de la clasificación botánicas y taxonómicas del mismo hechas por Schultes en los años 70.

Aun hoy en día, los bancos de semillas, revistas, publicaciones del sector, cultivadores, aficionados, asociaciones, dispensarios y otros siguen empleando el popular método de los porcentajes índica/sativa como si fuesen la panacea de la clasificación entre diferentes plantas de Cannabis, cuando lo cierto es que esta información no aporta absolutamente ningún dato válido u objetivo.

No solamente es inexacto desde el punto botánico, sino que aún en el supuesto caso de que fuese algo correcto, ni la mejora vegetal ni la hibridación del Cannabis siguen modelos matemáticos como para ser simplificadas a proporciones o porcentajes ni reglas tan sencillas. Los rasgos o dominancias que expresa una planta a través de sus alelos no siempre coinciden con esto, pues entran en juego factores como la dominancia de genes, homocigosis de ciertos rasgos, los alelos, etc.

Por no mencionar que debemos tener en cuenta el problema de endogamia y el panorama de híbridos que conforman la oferta actual de cultivares de Cannabis psicoactivo, siempre de linajes más que cuestionables y generalmente intrazables. Por lo que toda información dista bastante de tener algun valor objetivo.

Es un hecho probado que ni siquiera los propios productores de semillas tienen la menor idea o interés acerca de esta importantísima información que es el linaje preciso de un híbrido. Esto sin tener en cuenta que en muchos casos, se trata incluso de una información que se oculta de forma deliberada por meros intereses comerciales de las precarias compañías de semillas actuales.

El linaje o pedigrí lo es todo en la mejora vegetal y animal, pues de él siempre dependen directamente el genotipo y los quimiotipos que los ejemplares van a mostrar, así como el potencial de encontrar en ellos lo que se espera. Por tanto, se trata de una información que todos deberían exigir a los productores, exactamente igual que exigimos y regulamos conocer los ingredientes de un producto de consumo con total precisión y transparencia.

Dado que todas las plantas de Cannabis psicoactivo pertenecen a la especie indica (o subespecie, según corriente de pensamiento), debemos usar otros sistemas de clasificación para discernir sus efectos psicoactivos o profundizar en sus posibles efectos terapéuticos. Debemos tratar de modificar y actualizar nuestro vocabulario, pues de lo contrario estaremos dando lugar a perpetuar este mito o concepto erróneo tan extendido en la industria del Cannabis.

El doctor Ethan Russo respondía ante la pregunta de los diferentes efectos en relación con su “porcentaje indica/sativa” que esta dicotomía se basaba en un concepto o una idea fútil, carente de sentido o incluso peligrosa, que contribuye a que tanto pacientes como consumidores obtengan una idea o expectativas equivocadas de lo que han de esperar de una sustancia psicoactiva como el Cannabis.

Hoy en día disponemos de herramientas, conocimientos e instrumental analítico suficientes como para poder estudiar las diferencias bioquímicas o de quimiotipos entre las plantas, así como estudiar sus marcadores genéticos.

Para poder clasificar esto objetivamente, es necesario analizar las características bioquímicas de cada planta individual y relacionarlo después con los efectos objetivos de cada perfil concreto o quimiotipos tras observarlos en pacientes o usuarios.

En todo caso, la diferencia objetiva que podemos encontrar entre una planta de tipo NLD y otra BLD es algo real y totalmente observable. Y además del contraste morfológico, tiene mucho que ver con sus características bioquímicas. Salta a la vista que no causa los mismos efectos psicoactivos un cultivar afgano que uno mexicano o del sudeste asiático. Del mismo modo, no todos los compuestos tienen el mismo interés para los científicos, médicos, pacientes o consumidores en general.

Algunos se preguntarán entonces acerca de la verdadera diferencia entre ambos grupos de plantas, dejando a un lado el debate taxonómico. La respuesta, evidentemente, pasa por estudiar sus genomas, así como sus diferentes quimiotipos y proporciones de cannabinoides, terpenos y otras sustancias. Esta diferenciación sigue siendo útil y necesaria para la comunidad en torno a la planta y es la única que tiene validez absoluta desde el punto de vista científico.

El problema radica en que la terminología actual, así como el uso de esos porcentajes tan carentes de sentido, están muy arraigados a nivel social y siguen empleándose como método válido, asumido y completamente estandarizado en esta industria.

La única manera de seguir usando el mecanismo de los porcentajes para obtener intuitivamente información sobre la carga genética de las especies en los híbridos, sería modificarlo y actualizarlo usando la dicotomía indica/afgánica, hashplant/ganjaplant o tropical/subtropical en su lugar.

Asimismo, debemos tener en cuenta lo siguiente:

  • Sativas (referido a las plantas de ganja): serían en realidad cultivares de la subespecie Cannabis indica ssp. indica.
  • Índicas (referido a las plantas de hachís): serían en realidad cultivares de la subespecie Cannabis indica ssp. afghanica.

A modo de ejemplo, tendría más sentido hablar de híbridos de predominancia afgánica, hashplant o tropical en lugar de mantener la terminología actual. Aunque como hemos dicho, el cálculo exacto de esos porcentajes y predominancias del linaje no tiene ningún fundamento por no ser viable en la mayoría de casos.

Llevará un tiempo que el uso de la terminología correcta se normalice en todo el sector y las cosas cambien poco a poco. Tal vez con la regularización, profesionalización del sector y contribuiciones de los expertos al mismo, o el auge de las aplicaciones médicas del Cannabis y sus derivados se resuelva el rompecabezas bioquímico de la planta. Gracias a ello tal vez puedan surgir así nuevos métodos o vocabulario adecuado para diferenciar entre los distintos quimiotipos o incluso los perfiles diferentes que podríamos encontrar dentro de cada quimiotipo particular.

Personalmente creo que, con el tiempo y las investigaciones adecuadas, acabaremos sustituyendo los términos indica/sativa por un vocabulario más preciso y adecuado que describa objetivamente los distintos efectos del Cannabis, tanto a nivel terapéutico como lúdico.

 

el Cannasseur 2016

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References:

 A chemotaxonomic analysis of terpenoid variation in Cannabis. Biochemical Systematics and Ecology 32: 875–891. Hillig, K.W. 2004

Cannabis Evolution & Ethnobotany. Robert C. Clarke and Mark D. Merlin.

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Evolution and Classification of Cannabis sativa (Marijuana, Hemp) in Relation to Human Utilization. Ernest Small.

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Evolution 52(2): 161–180. Hillig, K.W. 2005

Marijuana botany: an advanced study: the propagation and breeding of distinctive Cannabis. Robert C. Clarke. 1981

The Cannabis sativa Versus Cannabis indica Debate: An Interview with Ethan Russo, MD
Daniele Piomelli and Ethan B. Russo.

 

El Cannasseur

Divulgador, investigador y fotógrafo.

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