0

Mota: el histórico papel del Cannabis en México

México ha estado muy presente en la historia moderna del Cannabis, desde los inicios del movimiento prohibicionista en lo Estados Unidos a la gran fama y bonanza de las legendarias motas doradas procedentes de las sierras mexicanas durante los años 70.

Este país norteamericano se encuentra a medio camino entre las regiones más templadas del continente y la transición a las regiones subtropicales del mismo. Esta peculiaridad, junto con el hecho de que abarca una gran extensión geográfica, favorece a que sea una región con una gran riqueza climática y también de ecosistemas. Esto hacen de México una región de grandes contrastes y diversidad en todos los niveles.

Mapa orográfico de México.

Esta gran diversidad ha favorecido también a la aparición de una gran riqueza de diferentes especies y poblaciones criollas de Cannabis. Prácticamente, cada valle y cada cerro tenían sus propias plantas.

Gracias a ello, México se llegó a convertir históricamente en un país con una larga tradición y una cultura bien arraigada alrededor de la planta prohibida, aunque la manera en que ésta planta fue introducida en el país todavía resulta un tanto incierta.

Antecedentes históricos:

Se afirma que Pedro Cuadrado en 1530 fue el primero en introducir la planta del cáñamo en tierras mexicanas a petición del conquistador español Hernán Cortés, quien pretendía levantar la economía de la destruida Tenochtitlán. Pues en aquella época, su uso estaba muy extendido para la fabricación de fibras y tejidos que eran especialmente demandados para la elaboración de cordajes, velas y para el calafateo de las embarcaciones.

Calafatear, en la construcción y naval, consistía en introducir fibra de cáñamo impregnada en brea entre las tablas del casco del navío para sellarla de forma hermética e impedir el paso del agua al interior del mismo. Era, por tanto, una actividad artesana muy especializada y de gran importancia en la carpintería de ribera. Actualmente esta tarea está en desuso ante la introducción de nuevas técnicas y de materiales artificiales que sustituyen al tradicional calafateo con cáñamo.

Calafateando un navío tradicional.

Carpinteros de ribera calafateando un navío tradicional.

Poco después, su cultivo es autorizado en una audiencia presidida por el obispo Juan de Zumárraga, quien igualmente la sembró en su rancho de Chalco, asegurando que era lo que precisaban los indígenas para ser felices.

Debido a esta gran demanda, los españoles promovieron su cultivo para la extracción de su fibra a lo largo y ancho de todas sus colonias del Nuevo Mundo. Se dice que el propio Pedro Cuadrado se convirtió en impulsor del cáñamo en los nuevos territorios y fomentó su cultivo durante todos los años que estuvo destinado en las colonias.

En 1545 llegó a emitirse una ley en Ponferrada que aconsejaba a todos los virreyes y gobernadores coloniales que hiciesen sembrar lino y cáñamo en las Indias. Asimismo, ordenaba que los indígenas se aplicasen a esta actividad, así como al hilado de su fibra para su posterior aprovechamiento.

Se dice que esta ley estuvo en vigor hasta que, hacia 1550, el propio gobernador español obligó a limitar la producción en la Nueva España porque, aparentemente, los indígenas la estaban utilizando con otros fines además los téxtiles.

Los primeros testimonios escritos de su uso médico datan de 1722, fecha en la que se hallan referencias en un libro del sacerdote jesuita Juan de Esteyneffer. Y a finales de dicho siglo, el rey Carlos III ordena la producción de cáñamo para producir velas para la Armada Española. Para esto trajeron a unos pocos labradores gallegos para que mostrasen a los indígenas a cultivar con éxito la planta.

A mediados del siglo XIX comienza la demonización de la planta en la prensa local. Aparecen muchas referencias acerca de su consumo en ambientes carcelarios y los bajos fondos, especialemente entre soldados y otras gentes poco deseables para la burguesíad del momento.

Poco después muere el poeta romántico Manuel M. Torres, que según el periodista y escritor mexicano Carlos Monsiváis, era un gran consumidor de marihuana.

No cabe duda que esta generación de escritores marihuanos ha favorecido a que la planta pasase de ser una sustancia popular entre las clases más bajas y populares, a formar parte de la vida de los bohemios del momento.

Numerosas etnias de las montañas mexicanas como los indios Cora, Huichol o Tepehuan igualmente consumían esta hierba con fines rituales, sacramentales o incluso sanadores. Irónicamene, se dice que los indígenas descubrieron las propiedades curativas de la planta al tratar de buscar remedios para las enfermedades infeccionsas traídas por los españoles.

Esto resulta sumamente curioso pues cuando los españoles trajeron las primeras semillas de Cannabis al Nuevo Mundo, su finalidad era el aprovechamiento de su fibra para usos téxtiles e industriales. Las cuerdas, las velas y otros materiales se elaboraban gracias a esta polifacética planta.

Sin embargo, debido a una serie de epidemias aparecidas entre los nativos tras la llegada de los conquistadores, la planta pasó a emplearse como remedio curativo, adquiriendo así un nuevo uso y pasando a integrarse completamente en la medicina tradicional indígena. Es en este escenario donde el Cannabis recibe el nombre de María y Juana, al ser estos los nombres más comunes entre las curanderas. También conocían a la hierba mística como Rosa María o Santa Rosa. No cabe duda de que la planta pasó a formar parte importante de los rituales sanadores de la cultura popular mexicana al igual que lo hacían otras sustancias muy arraigadas como los hongos alucinógenos.

Además de la introducción del cáñamo europeo para su uso como materia prima, se atribuye el origen de las especies de Cannabis más psicoactivas a la época de la esclavitud colonial, de forma similar a lo que tuvo lugar en otros países como Brasil, Colombia, Panamá o Jamaica.

Clarke propone en su libro Cannabis Evolution & Ethnobotany una revisión taxonómicaque no existían especies psicoactivas de Cannabis en América (Cannabis indica ssp. indica, lo que conocemos tras los estudios de Karl Hillig como Narrow Leaf Drug Type, o subtipo psicoactivo de hoja estrecha) hasta la introducción de nuevas semillas que provenían del Caribe. Su hipótesis es que a partir de esta fecha, se pudieron mezclar estas plantas europeas ya presentes en el México con otras caribeñas que incorporarían genes de la India o África Ecuatorial. Dando origen a la gran diversidad encontrada en el país.

Sin embargo, ninguna de estas teorías ha sido probada todavía, pues no existen referencias de hallazgos ni estudios genéticos que hasta el momento puedan reafirmar si el Cannabis psicoactivo llegó a México ascendiendo desde Brasil, Colombia, el Caribe o a través de otro origen desconocido. Nosotros, por el contrario, tenemos otra interesante teoría.

Como explicábamos en el artículo acerca de los Mangos, entre 1565 y 1815 tuvo lugar un gran intercambio comercial surgido entre México, España y el Sudeste Asiático gracias a las rutas comerciales de los galeones Nao de China. Estos navíos conectaban la capital del Virreinato de España (Acapulco) con el puerto de Manila, enviando más de un centenar de galeones cargados de productos exóticos de Asia (especias, porcelana, marfil, lacas, seda, alfombras persas, artesanía oriental, etc) a través del Océano Pacífico.

Ilustración de un galeón español.

Grabado de un galeón español.

No obstante, también sabemos que se introdujeron algunas especies vegetales asiáticas en México gracias a los galeones de Manila (también llamados Nao de China). Esto es el caso del árbol del Mango, que se ha vuelto tan popular e importante para la economía local de las regiones del sur de México.

Tras haber analizado el ADN de las variedades criollas de mangos de Chiapas (el cultivar Ataulfo, concretamente), hallaron que se trataban de especies emparentadas o descendientes de las subespecies de Mango procedentes de Filipinas. Con estos hallazgos no cabe duda de que los mangos fueron introducidos en México durante las travesías de Manila.

Si bien hasta el momento no se han realizado este tipo de estudios con el Cannabis, en estos momentos están teniendo lugar algunos similares, como el Cannabis Evolution Project. Se trata de un proyecto conjunto entre la International Hemp Association (IHA) y la empresa norteamericana de biotecnología Phylos Bioscience en Portland con el fin de analizar y comprender mejor el genoma de la planta. El proyecto está apadrinado, entre otros, por Robert Clarke y David Watson (Hortapharm BV e IHA), junto con el doctor Mowgli Holmes de Phylos.

De una forma u otra, unos pocos años después el Cannabis crecía profusamente en gran parte de las montañas de todo el país y se consumía tanto fumada como en infusión, bien con fines rituales o medicinales.

Con cierta posterioridad comenzaron a popularizarse los cigarrillos de marihuana entre las gentes trabajadoras y los milicianos. De hecho, se dice que fue en este momento de la historia cuando se extendió el término “marihuana”, un vocablo de origen mexicano que se popularizó cuando en los Estados Unidos surgieron los rechazos generalizados hacia los emigrantes y todo lo que se pudiese asociar a los mismos. En este caso, muchos emigrantes mexicanos y afroamericanos eran consumidores habituales de la hierba, mientras que los asiáticos introdujeron el opio en el país y la cultura de los fumaderos.

El origen de la palabra no está tampoco exento de cierta polémica. Por un lado, unos atribuyen el término a la palabra de origen azteca náhuatl “malihuan”, formada por mali (que significa prisionero) y huan (propiedad); haciendo referencia a como la planta parece apoderarse del individuo que la consume.

Por otro lado, tenemos los nombres populares de los curanderos indígenas que mencionábamos anteriormente, aunque también hemos leído otros artículos donde se afirmaba que había constancia de que los militares se referían coloquialmente a los burdeles o prostitutas como Maria y Juana. Su relación se podría haber popularizado al ser estos precismente, los puntos habituales de consumo y venta de la misma.

Algo más tarde, en 1913, se extendió el corrido mexicano La Cucaracha, una vieja canción de origen español. Se dice que la primera versión apareció en el libro Cantos Populares Españoles, de Francisco Rodríguez Marín 1883. Posteriormente fue adaptada y popularizada durante la revolución mexicana para burla del dictador Victoriano Huerta.

El presidente Victoriano Huerta.

El presidente Victoriano Huerta.

Este tenía una gran fama de corrupto, sanguinario y ladrón, entre otras cosas. Lo calificaban como un ser despreciable. Era un gran bebedor y solía fumar marihuana en el Palacio Nacional. De esta forma, la canción fue popularizada por tropas zapatistas poco antes de la toma de Torreón por Pancho Villa en 1914.

El estribillo original, un tanto diferente al que todos conocemos, decía:

La cucaracha, la cucaracha,

Ya no puede caminar.

Porque no tiene,

Porque le falta,

Marihuana que fumar.

En esa época la hierba era popularmente usada por las tropa y servía para distender los conflictos en el cuartel. Tanto milicianos como los revolucionarios eran grandes consumidores de mota.

Los bandidos marihuanos.

A partir de los años 20, México se suma a la propiesta de la Convención de Viena sobre drogas, adoptando una nueva política prohibicionista ya impulsada por los Estados Unidos.

El país de las mil variedades: el papel de las criollas mexicanas en la historia:

Comúnmente, las landraces mexicanas eran conocidas por el nombre de la región donde eran famosas, teniendo así las legendarias motas de Michoacán, Oaxaqueña, Guerrero, Zacatecas, Torreón, Nayarit, Chiapas y otras muchas. Prácticamente tantas como sierras y valles podemos encontrar.

Por su latitud, las plantas tradicionales mexicanas no son tan tardías en su maduración como otras más tropicales, como por ejemplo las tradicionales encontradas en el Caribe, Brasil o Colombia.

Sin embargo, las plantas procedentes de las regiones más sureñas de México como Oaxaca, Guerrero o Veracruz suelen tener, como era de esperar, una maduración bastante más tardía que las procedentes de regiones más norteñas como Sinaloa o Zacatecas.

Costa caribeña de Tulum, al surde México.

Costa caribeña de Tulum, al surde México.

La proximidad geográfica de la frontera de los Estados Unidos y el arraigo de la planta a las tradiciones y costumbres mexicanas favoreció que los emigrantes la introdujesen en el país vecino. Históricamente, México ha sido e incluso sigue siendo un importante productor de marihuana, por lo que jugó un papel importante en la historia de la planta y su prohibición.

La mayoría de la marihuana encontrada en los Estados Unidos durante la década de los 60-70 procedía de este país. Sin embargo, gracias al esfuerzo conjunto de los gobiernos estadounidense y mexicano para eliminar el tráfico de la planta, se ejerció una gran presión contra la misma.

Entre 1972 y 1975, las plantas de marihuana eran destruídas a mano siendo arrancadas y posteriormente quemadas. Debido a que con frecuencia los plantíos se encontraban dispersos a lo largo de la escarpada orografía mexicana, esto resultaba muy costoso.

A consecuencia de ello, los esfuerzos del gobierno mexicano para terminar con los cultivos fueron poco efectivos durante principios de los 70. En noviembre de 1975 y bajo petición de los estadounidenses, el gobierno aceptó la fumigación aérea del herbicida paraquat sobre los campos de marihuana con la esperanza de poner freno al tráfico. Los Estados Unidos financiaron la operación.

Se llegaron a cometer auténticas barbaries, como las fumigaciones que los estadounidenses llevaron a cabo en las montañas mexicanas, rociando las plantaciones con herbicida (el Paraquat) con la esperanza de terminar con el tráfico.

Esto fue un atentado medioambiental que se mostró inefectivo a largo plazo, además de una grave amenaza para la salud, pues una parte importante de la marihuana exportada a los Estados Unidos estaba contaminada.

También se dice que fue uno de los grandes motivos por los cuales la mayoría de criollas mexicanas y su gran diversidad terminaron desapareciendo.

Sin embargo, estas medidas no acabaron con el narcotráfico, sino que sirvieron para favorecer que Colombia tomase protagonismo en la producción y exportación de marihuana hacia los Estados Unidos, impulsando su economía de forma exponencial hasta alcanzar ese período conocido como la Bonanza Marimbera.

Las criollas mexicanas:

Durante los años 70, la marihuana importada de México era muy apreciada en los Estados Unidos. La cercanía de ambos países permitía que tuviese lugar un importante comercio e intercambio de mercancía.

No era extraño que algunos organizasen excursiones hacia el país vecino en busca de la preciada hierba. Su objetivo era obtener buenos cargamentos de la codiciada Acapulco Gold, Oaxacan Gold, Zacatecas Purple, Michoacan Red, Guadalajara Green, Yucatan Gold, Pueblo, Culiacán, Chiappas, Dolores Purple, Torreón Violet y otras muchas.

Doble página sobre mexicanas en la revista High Times, Winter Collectors Issue de 1975.

Doble página sobre mexicanas en la revista High Times, Winter Collectors Issue de 1975.

Las plantas que nacieron de las primeras semillas mexicanas importadas y cultivadas en regiones como California maduraban antes de que apareciesen las primeras heladas del fin del otoño. No ocurría lo mismo con las exóticas plantas procedentes de otras regiones de importancia en la exportación del Cannabis como Colombia, Tailandia o Panamá. Además, las plantas mexicanas de mayor calidad tenían también una gran potencia, aromas excelentes y eran apreciadas por su efecto alegre y activo.

Este fue el principal motivo para que las criollas mexicanas se convirtiesen en una base importante para los primeros híbridos en la historia del Cannabis como Big Sour Holy, Eden Gold, Polyanna, Early Girl, Early Pearl y por supuesto Skunk#1, entre otros.

Todas estas variedades mexicanas se convirtieron en herramientas de crianza que sirvieron como base de los primeros experimentos de mejora vegetal por su rápida maduración, mucho antes de que se introdujesen las primeras variedades exóticas y hashplants procedentes de Asia Central -en concreto semillas de afganas y pakistanís del Hindu Kush que a veces llegaban con los primeros lotes de hachís importados a los Estados Unidos-.

De esta manera, podríamos diferenciar esta etapa previa o primera generación anterior a la época dorada de la hibridación en los Estados Unidos. Fue un período novedoso en el que se crearon numerosos híbridos de las plantas tropicales favoritas en California, como la Oregon Purple Thai, un cruce entre una criolla mexicana de Oaxaca y la legendaria Chocolate Thai, que ha servido como base a plantas modernas bien conocidos por todos como son las de la familia Blueberry de Dj Short.

Early Girl fue uno de los primeros cultivares híbridos en incorporar plantas de hachís afganas en la historia del Cannabis, se trataba de un cruce Afgana x Mexicana desarrollado en la costa del norte de California por su maduración temprana. Polyanna, por el contrario, era un híbrido Colombia x México desarrollado a los piés de la Sierra Nevada. Ambas se combinaron para dar lugar a la conocida Early Pearl, desarrollada por Robert Clarke y comercializada en Europa por Nevil Schoenmakers, junto con otros híbridos como Early Pearl X Skunk.

Early Pearl, en el catálogo de 1985 de The Seed Bank.

Imagen de Early Pearl en el catálogo de The Seed Bank, 1985.

En la actualidad, la mayoría de variedades que se cultivan y demandan en México son híbridos modernos introducidos por los narcos, mucho más productivos, rápidos y de buena potencia. A veces incluso cultivados bajo luz artificial. Esto permite varias cosechas al año y recoger el producto hasta dos meses antes que con las mexicanas tradicionales, mientras que las otras, raras veces se podían cosechar antes de noviembre o diciembre en las regiones más sureñas.

Estos híbridos que encontramos en el presente pueden ser de origen americano, europeo o variedades Kush importadas y son conocidas popularmente entre los cultivadores locales como enanas, chaparras, pakistanas, moradas o talibanas.

Plantío de chaparras en la sierra de Sinaloa.

Plantío de chaparras en la sierra de Sinaloa. Imagen: Sergio.

Esto a veces se puede observar incluso en las semillas modernas, pues normalmente las de variedades locales no hibridadas tienen tonos lisos, pardos, sin tantos patrones moteados. Sin embargo, cuando las comparamos con semillas modernas, podemos ver como generalmente son más jaspeadas y moteadas en su color, lo cual indica una probable hibridación de las mismas. De todas formas este no es un método infalible, lo más efectivo es sin duda observar las características de las plantas, algo muy esclarecedeor para el ojo experimentado.

Oaxaca:

El estado de Oaxaca ha sido históricamente uno de los más afamados en cuanto a sus variedades. Se encuentra en la zona sur de la costa pacífica de México, abarcando gran parte de la Sierra Madre del Sur junto al estado de Guerrero.

Sierra oaxaqueña, al sur de México.

Sierra oaxaqueña, al sur de México.

A medida que nos aproximamos al Ecuador a partir de los 20ºN de latitud, el clima se torna más tropical y las estaciones cambian ligeramente, ya no se encuentran tan marcadas como en las regiones norteñas. Esto favorece que las líneas propias de estos distritos del país tengan floraciones mucho más prolongadas que las del norte. Algunas llegando a ser cosechadas en el mes de diciembre y habiéndose ganado así el sobrenombre de motas “navideñas” entre los campesinos.

Oaxaca en Australia. Imagen: Bushweed.

Oaxaca de los 80 en la selva australiana. Imagen: Bushweed.

Algunos compañeros que han estado visitando la región recientemente nos han contado que todavía se encuentran en la sierra buenas plantas. Muchos ancianos locales y expatriados europeos o americanos cultivan buena mota en la región, a menudo para elaborar un hachís de gran calidad, superior incluso al encontrado en Nepal y Marruecos según algunos testimonios.

Normalmente, estos cultivadores llevan muchos años manteniendo sus plantas de siempre y cultivándolas para su propio consumo privado. También podemos encontrar muchos cultivadores y entusiastas del Cannabis mexicano en todo el mundo, trabajando para perservar algunas líneas antiguas privadamente.

Este es el caso de algunas criollas que se han conservado desde que aparecieron esas pocas semillas en un poco de marihuana adquirida hace muchos años. Es habitual que los fumadores guardasen las semillas que aparecían en sus flores preferidas.

Oaxaqueña de los 70 conservada en Canadá. Imagen: CBG.

Oaxaqueña de los 70 conservada en Canadá. Imagen: CBG.

Muchas de estas plantas tienen presentes los característicos y apreciados aromas encontrados en las criollas mexicanas, con sus fragancias cítricas que recuerdan a veces a la lima, pomelo o incluso frutos tropicales.

Otra cola de la misma criolla oaxaqueña. Imagen: CBG.

Otra cola de la misma criolla oaxaqueña. Imagen: CBG.

Otras plantas tienen olores más especiados que recuerdan a las maderas aromáticas, son aromas sutiles con respecto al olo penetrante de la mayoría de híbridos modernos más comerciales, pero a su vez muy complejos. Además, normalmente los efectos tienden a ser más estimulantes y eufóricos.

mexico6

Otra flor ya madura de la Oaxaca canadiense. Imagen: CBG.

Habitualmente las plantas de esta región tienen un color verde pálido, con hojas finas y bien aserradas. Sin embargo, hemos visto también algunas plantas que pueden adquirir tonos morados hacia el final de su floracion.

Oaxaqueña morada de los 70. Imagen: Owen R.

Oaxaqueña morada de los años 70. Imagen: Owen R.

 

Guerrero:

Situado justo por encima de Oaxaca, el estado de Guerrero dio origen a otra gran estirpe de criollas mexicanas que han pasado a la historia.

Una de las variedades más conocidas de esta región era la llamada Acapulco Gold, un nombre que ha sido muy popularizado en los medios por numerosas películas, canciones, referencias o incluso documentales de la época.

Póster promocional de la película Acapulco Gold (1979).

Póster promocional de la película Acapulco Gold (1976).

Un viejo artículo de los años 70 recogía como las preciadas colas de Acapulco o Guerrero Gold, frecuentemente llenas de semillas, alcanzaban precios superiores a otras mexicanas de gran calidad y fama como Oaxaca o Michoacán.

Hebilla de latón vintage.

Hebilla de latón conmemorativa, una curiosidad popular durante los años 70.

Generalmente se le atribuían aromas menos afrutados que las Oaxaqueñas, aunque debemos tener en cuenta que es muy probable que en cada estado existiesen muchas landraces diferentes, cada una con su propio carácter. Por esto a veces estas descripciones que encontramos en los viejos artículos o de los que hablan los cultivadores veteranos, apenas nos sirven para hacernos una idea de cómo eran las plantas que tuvieron en sus manos y se podían encontrar en aquel entonces.

Sin embargo, en lo que todos parecen coincidir es en ese efecto psicoactivo claro, eufórico y agradable por el que se caracterizan todas las buenas motas mexicanas. Esto sin duda fue lo que las hizo legendarias en su momento y lo que las diferencia de los híbridos modernos, de potencias muy superiores, pero también efectos sedantes y menos funcionales en general.

Los genes de la región de Guerrero también pasaron a la historia a través del híbrido Skunk#1, pues la línea mexicana con la que fue cruzado el híbrido original Afganistán Mazar x Colombia Santa Marta fue la mítica Acapulco Gold. Podríamos decir pues que sus genes, aunque muy diluidos, siguen presentes en ese gran porcentaje de híbridos modernos que descienden directa o indirectamente de la Skunk#1.

Al igual que con otras líneas de la vieja escuela, algunas criollas de Guerrero han sido preservadas desde entonces por entusiastas, especialmente en California.

Acapulco Gold conservada en California. Imagen: SnowCap.

 

ag snow3

Detalle de las flores de dicha planta, mostrando pistilos rosas. Imagen: SnowCap.

 

Michoacán:

Mapa que muestra la situación de Michoacán.

Este es otro de los estados mexicanos más célebres en cuanto a sus plantas de Cannabis. Su nombre es legendario y puede ser encontrado con facilidad en viejas revistas de los años 70 como la High Times, Home Grown o Sinsemilla Tips.

Michoacán en un poster del colectivo BOEL.

Flores de sinsemilla de Michoacán en un poster del colectivo BOEL.

Se encuentra igualmente en la mitad sur del país, por lo que las michoacanas también son plantas de floración media/larga. Generalmente son variedades con más hoja que las Oaxaqueñas, por ejemplo, además su color suele tener un tono de verde más oscuro.

En nuestras observaciones, hemos podido encontrar dos ramas de Michoacanas bien diferenciadas, las primeras son las líneas conocidas como Verde Limón. Se trata de plantas con un color verde muy particular que recuerda al de las manzanas. Tanto sus flores como sus hojas y tallos tienen un aroma ácido o cítrico muy característico.

Michoacán Verde Limón, mostrando su particular color. Imagen: CBG.

Michoacán Verde Limón, mostrando su particular color. Imagen: CBG.

Sus efectos psicoactivos son además bien estimulantes y livianos, sin pesadez ni sedación. En cuanto a su maduración, en raras ocasiones supera las 14 semanas en total.

La otra familia de Michoacanas se podría considerar una línea roja (al igual que el caso de las colombianas o panameñas), por adquirir coloraciones otoñales, de amarillos a morados o púrpuras a medida que se acerca el momento de su cosecha y aparecen las primeras carencias nutricionales. La aparición de bajas temperaturas durante su cultivo enfatizan esta característica más todavía.

Michoacan de los 80 preservada por otro californiano. Imagen: CBG.

Michoacan de los 80 preservada por otro californiano. Imagen: CBG.

También tienen aromas menos afrutados que recuerdan a maderas y resinas, incienso, regaliz, cola, etc. Su efecto psicoactivo no es tan energético o eufórico como las Verde Limón o las Oaxaqueñas, sino más calmado y relajante, aunque de una calidez y tranquilidad agradables.

Detalle de la flor mostrando su coloración otoñal. Imagen: CBG.

Detalle de la flor mostrando su coloración otoñal. Imagen: CBG.

Podríamos pensar que este tipo de mexicanas rojas están tal vez emparentadas con otras líneas rojas procedentes del caribe, similares a las encontradas en Colombia o Panamá. Aunque será imposible contrastar estas hipótesis hasta que se estudien en profundidad los marcadores genéticos de todas estas diferentes landraces.

 

Sinaloa:

Mapa que muestra la situación de Sinaloa.

Mapa que muestra la situación de Sinaloa, en la costa pacífica de México.

Esta región es muy conocida por la potencia de sus motas. Ha sido una zona de importancia en la producción de marihuana ya desde los años 60, pues en Sinaloa operan la mayoría de cárteles mexicanos relacionados con el narcotráfico.

Desierto de Sinaloa.

Por esta misma razón, predominan en esta región de México las plantas híbridas que fueron introducidas por los cárteles hace muchos años. Las variedades locales de Sinaloa tradicionalmente ya florecían de forma mucho más precoz que sus hermanas de las regiones del sur del país.

Se trata de una región más seca y las plantas cambian su aspecto a medida que nos alejamos del Ecuador, hacia regiones más templadas. No obstante, en la actualidad es más sencillo encontrar aquí híbridos Kush americanos que criollas mexicanas.

Se cree que los cárteles introdujeron híbridos o hibridaron las líneas locales buscando mayores producciones en sus cultivos, así como una cosecha más rápida y un mejor aspecto en comparación con las motas ralas y espigadas de la vieja escuela. Es la vieja historia de siempre.

Jarilla de Sinaloa, una cola de borrego local. Imagen: CBG.

Jarilla de Sinaloa, una cola de borrego local. Imagen: CBG.

Sin embargo, Sinaloa sigue siendo un lugar donde es posible encontrar marihuana local de buenas potencias y calidad, aunque casi siempre se traten te híbridos. Un compañero de la región nos contaba que todavía se encuentran algunos vestigios de motas ancestrales en ellas: líneas más lentas de 14-16 semanas, efectos activos y aromas cítricos, además de buena productividad.

Jarilla de Sinaloa a punto de ser cosechada. Imagen: CBG.

Varias Jarillas de Sinaloa a punto de ser cosechadas. Imagen: CBG.

También es posible encontrar algunos cultivadores locales con líneas más viejas o que en apariencia, parecen menos hibridadas, aunque esto es cada vez menos común. Además al ser una zona donde mayoritariamente operan cárteles, son mucho menos comunes que en las sierras del sur y otras regiones más remotas y calmadas.

Dorada de Sinaloa en otro plantío de la sierra, esta vez de variedades criollas. Imagen: Sergio.

Dorada de Sinaloa, presentando todavía rasgos ancestrales en otro plantío de la sierra. Imagen: Sergio.

Esto solo ha sido una muestra ínfima de la gran riqueza y diversidad de cultivares criollos mexicanos. Nos dejamos en el tintero algunas plantas legendarias procedentes de Zacatecas, Chiapas, Torreón, Dolores y otras muchas acerca de las que hemos leído a menudo en las viejas revistas de contracultura de los años 70.

No obstante, nos habrá permitido hacernos una idea del papel que jugó la mota mexicana en la historia global del Cannabis, así como su situación actual.

Antes de finalizar, quiero agradecer especialmente a dos buenos amigos mexicanos por su labor de preservación y su dedicación a la mota, también a otros grandes apasionados de estas plantas o compañeros viajeros que han compartido sus experiencias, imágenes y pasión por las viejas mexicanas con nosotros.

el Cannasseur 2016

copyscape-banner-white-110x36

 

Alto costo ecológico por el cultivo de drogas. El Universal 2005.

Cultivo y manufactura de lino y cáñamo en Nueva España, 1777-1800. Ramón María Serrera Contreras.

La gaceta cannábica. Historia de la marihuana en México. Juan P. García Vallejo.

Paraquat Eradication: Legal Means for a Prudent Policy. 1975.

Recopilación de leyes de las Indias. 1680.

The Wonder Weeds of Mexico. High times magazine. Winter 1975.

 

El Cannasseur

Divulgador, investigador y fotógrafo.

Deja un comentario