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Los cultivares heirloom: historia y nacimiento del preservacionismo vegetal

Las variedades heirloom:

La palabra heirloom significa reliquia o antigüedad familiar, procede de la raíz inglesa heir (heredero). Se usa comúnmente para agrupar aquellas plantas y variedades vegetales tradicionales o locales (aunque no necesariamente autóctonas/nativas) que han sido conservadas por jardineros y agricultores en comunidades aisladas, mediante polinización y selección tradicional o a través de injertos y clones (en el caso de los frutales o pequeños frutos), manteniéndose de esta manera intacta como variedad vegetal homogénea.

Esto favorece que de cada semilla e individuo salgan plantas iguales a sus padres, contrariamente a lo que ocurre con los híbridos modernos. Son, por tanto, bastante diferentes a las semillas de cultivo masivo extendidas en la industria agroalimentaria. Estas variedades heirloom han sido comúnmente cultivadas o incluso comercializadas durante años a lo largo de la historia (algunas tienen más de 150 años de antigüedad), sin embargo su uso ha sido abandonado con la llegada de la agricultura moderna y las nuevas exigencias de la industria. A medida que nuevas variedades llegaban al mercado, estas eran desplazadas y generalmente desaparecían de los cultivos, a menos que alguien se hubiese preocupado de conservarlas personalmente en algún lugar y compartirlas como se había hecho antaño.

Hortalizas heirloom

Todo tipo de formas y colores en las variedades de solanáceas tradicionales (tomates y berenjenas).

Estas semillas han sido generalmente mejoradas, seleccionadas, preservadas y transmitidas durante generaciones enteras en un ámbito local o incluso familiar que ha favorecido a su aislamiento (evitando así las indeseadas polinizaciones cruzadas) y conservación intacta de sus genes. Han sido conservadas vivas durante años. Así ha sucedido históricamente desde los inicios de la agricultura y la mejora vegetal. Sin embargo en la actualidad, en muchas regiones es ilegal la venta de semillas de variedades no aprobadas y se ha tratado incluso de ilegalizar el hecho de guardar y conservar semillas para las próximas temporadas. Esto ha ocurrido desde 1970 en la Unión Europea y ha sido la razón de que hayan desaparecido cientos de variedades tradicionales en lugares como Reino Unido y otros países de Europa.

Gráfico que muestra la gran pérdida de variedades ocurrida en menos de un siglo, desde 1903 a 1983.

Gráfico que muestra la gran pérdida de variedad de cultivares comerciales ocurrida en menos de un siglo, desde 1903 a 1983.

Tradicionalmente siempre han existido cientos de variedades de hortalizas, frutales, flores y todo tipo de especies vegetales empleadas por el hombre desde los inicios de su relación con la agricultura. Sin embargo, con la llegada de la revolución industrial y la industrialización agroalimentaria, las nuevas técnicas intensivas de monocultivo demandaron también nuevos cultivares y variedades vegetales híbridas, seleccionadas por su rentabilidad y los nuevos criterios de la creciente industria agrícola, generalmente cuantitativos. Contrariamente, las variedades tradicionales fueron siempre seleccionadas por características cualitativas, se solían guardar semillas de las plantas que más destacaban. Sin embargo a pesar de sus cualidades organolépticas muy superiores, normalmente las variedades tradicionales no son viables para cultivos a gran escala debido a su delicadeza y a otra serie de factores clave. Son casi siempre variedades que solo permiten un consumo de proximidad y por tanto, inviables para la distribución o exportación a gran escala.

Los híbridos sin embargo son normalmente más productivos y rentables desde el punto de vista de la agricultura intensiva: tienen mayor vigor, resistencia a plagas, mejor respuesta al uso de herbicidas, toleran mejor altas concentraciones de fertilizantes químicos empleados para alcanzar las grandes productividades exigidas, tienen mayor precocidad, un mejor aspecto exterior o un mayor aguante desde su cosecha hasta su venta. Eso favorece una longevidad necesaria en la red de distribución a gran escala, mayor tolerancia a tratamientos químicos de los frutos o adecuación a la maduración en cámaras mediante productos como el Etileno (una hormona vegetal), algo totalmente extendido en este tipo de cultivos. Generalmente se cosechan muy verdes para que aguanten un largo viaje hasta llegar a los centros comerciales o fruterías en donde deberán presentar un aspecto vistoso para atraer a los potenciales compradores, evidentemente a costa de no haber sido madurados naturalmente y carecer de un sabor adecuado.

Debido a la implantación del modelo capitalista de producción y distribución masivos, la gran diversidad de especies y variedades vegetales usadas por el hombre hasta el momento ha sido desplazada por los cultivares de estos nuevos híbridos más rentables y resistentes. En los países de habla inglesa y otros con gran tradición agrícola como Francia y Alemania existe una gran tradición en el movimiento heirloom (Seeds Savers Exchange fue una de las primeras organizaciones de preservación e intercambio de plantas heirloom). Sin embargo, parece no haber un consenso en cuanto a los requisitos o si una variedad ha de tener un siglo o solamente 50 años de existencia como cultivar tradicional.

Seed Savers, preservando y recuperando variedades durante más de 25 años.

Seed Savers, liderando el movimiento de preservación y recuperación de variedades vegetales desde hace más de 40 años.

En cuanto a los criterios, algunos creen que la antigüedad de las variedades debe ser considerada de manera preferente. Otros, creen determinante la fecha de 1945, como fin de la Segunda Guerra Mundial e inicio de la explosión agrícola moderna y expansión del uso de híbridos. Los primeros híbridos de semillas comerciales fueron introducidos a partir de 1951, por ello estas fechas se toman como punto de inflexión en el mundo de las variedades vegetales y marcan la decadencia de las últimas variedades tradicionales de la historia. Así, todas aquellas variedades comerciales anteriores a esta fecha (algunas incluso de mayor antigüedad o prehistóricas), se consideran reliquias o variedades heirloom/heritage.

Una última escuela de pensamiento, afirma que la variedad heirloom será únicamente aquella que como tal, ha sido cultivada a pequeña escala, criada, cuidada, seleccionada y pasada de un miembro de una familia a otra durante generaciones. También se considera una categoría adicional la de las variedades comerciales antiguas: cultivares que han sido introducidos por compañías muchas generaciones atrás y que han sido igualmente conservados y transmitidos, aún tras la desaparición de dichas empresas o la cuasi desaparición de sus variedades. Muchos de esos cultivares eran de hecho variedades familiares, introducidas posteriormente en el mercado por estas compañías.

Lo que es evidente es que a pesar de la menor productividad y mayor sensibilidad a plagas y enfermedades de algunas variedades tradicionales, su calidad las hace destacar. Este movimiento tiene muchos seguidores y simpatizantes que comparten y reproducen estas variedades clásicas de forma abierta en asociaciones, organismos, bancos de semillas, clubs de horticultores, etc. Unos lo hacen por la rareza de sus genes o la curiosidad, otros por la diversidad, por el sabor y cualidades organolépticas de los mismos (muy superiores a las de sus homónimos industriales), otros buscan variedades para hacer sus propios cultivares y muchos simplemente buscan la independencia y rebelarse ante el sistema industrial de monocultivos, donde la oferta es reducida y se favorece a la desaparición del patrimonio tradicional de la humanidad y las especies útiles para la misma. Lo que es evidente es que las heirlooms han sobrevivido para quedarse y tienen valor suficiente para ser preservadas tanto por individuos como organismos y bancos genéticos en donde se almacenen como material genético útil para la investigación, mejora vegetal o creación de nuevos cultivares en un futuro próximo.

Diversidad en los cultivares tradicionales de tomate.

Variopinta diversidad y belleza en los cultivares tradicionales heirloom de tomates.

 

Del mismo modo, esta pobreza en la diversidad de variedades vegetales, puede ser contraproducente en caso de plagas o patologías actuales o venideras, como hablaremos más adelante, pues los híbridos son mucho menos adaptables a estas amenazas de su entorno. Generalmente las variedades tradicionales están muy adaptadas a sus lugares de origen, son más resistentes a las condiciones medioambientales locales y a las peculiaridades de su cultivo. Los monocultivos sin embargo, favorecerían a que regiones enteras se viesen afectadas y normalmente, los mejoradores vegetales han de recurrir a nuevos genes para mejorar las cualidades y resistencia de variedades modernas. La preservación de la riqueza y diversidad genética proporciona una serie ilimitada de recursos para el futuro, tanto desde el punto de vista nutricional como botánico o científico.

Degustación de tomates heirloom.

Degustación de tomates heirloom en una feria de Seed Savers.

Otro factor a tener en cuenta, es que los híbridos modernos de las multinacionales de la industria agroalimentaria, favorecen que el hortelano dependa cada año de comprar más semillas, ya que las semillas procedentes de estas variedades híbridas no producen una descendencia de igual calidad o características, por lo que impiden que el campesino pueda guardar cada año semillas para la temporada siguiente. Esto se debe a que estos híbridos patentados que comercializan, son el resultado de cruzar dos variedades mediante polinización cruzada. Esto hace que sean generalmente heterocigóticos, ya que la madre transmite unas características (a través de sus alelos) y el padre otras a su descendencia. Cuando el agricultor cultiva estas semillas, obtiene diferentes plantas y un menor vigor. Por ello cada año ha de comprar nuevas semillas autorizadas y depender del mercado. En lugar de poder comprarlas una única vez y guardarlas de nuevo cada temporada. Muchos agricultores tienen una visión a corto plazo y solamente se fijan en que son más resistentes, productivas o pueden ser cultivadas fuera de estación. Están por tanto, indirectamente controlados por las multinacionales agroquímicas.

Estas gigantescas multinacionales (Monsanto, Syngenta, DuPont, Bayer Crop Science, Groupe Limagrain, etc.) controlan gran parte del mercado mundial de semillas así como también los pesticidas y herbicidas más extendidos (véase el caso del extendido herbicida Round-Up de Monsanto –glifosfato-, recientemente prohibido en muchos países por su relación con diversos problemas de salud e impacto medioambiental). También son responsables de la introducción de semillas transgénicas (GMOs) patentadas resistentes a estos fitosanitarios que ellos mismos diseñan y venden, contribuyendo por tanto a la total monopolización de la industria agroquímica. Es evidente que únicamente buscan su propio beneficio a costa de acabar con el patrimonio genético, la libertad de los agricultores y la diversidad de cultivos global. Y gracias al apoyo de algunos gobiernos, están logrando ilegalizar el derecho ancestral de los campesinos a guardar sus semillas para poder volver a plantar en la próxima cosecha, sin depender de nadie, terminado así con su propia libertad y su poder de elección.

A propósito de este asunto resulta preocupante el hecho de que tras la reciente prohibición en Francia y Polonia, España permanezca como uno de los países más permisivos con estas compañías agroquímicas y también líder continental en cuanto a producción de cosechas transgénicas.

maíz transgénico

Es evidente que la modificación genética de los alimentos puede tener también utilidades y ser beneficiosa para las personas, por ejemplo en el caso de suministrar semillas resistentes y más productivas que podrían producir mucho alimento en países en vías de desarrollo en donde las condiciones de los cultivos son malas. Este es sin duda un tema abierto al debate que daría para mucho, pero desde luego no creemos que poner esta herramienta al único servicio de las multinacionales y sus intereses económicos sea la manera más adecuada de aprovechar ese potencial. Ahí radica el principal problema, pues detrás de las semillas transgénicas no se encuentran organizaciones públicas ni gubernamentales que abogan por el interés general, sino grandes multinacionales con intereses propios igualmente grandes, a quienes importa poco la diversidad de los cultivos y la preservación de dicho patrimonio. Esto es un caso similar al que ocurre con la industria farmacéutica, el problema no son los medicamentos, sino el gran lobby de farmacéuticas con sus intereses y el gran poder de influencia que tienen sobre los gobiernos.

Campaña de concienciación contra la amenaza del maíz transgénico.

Campaña de concienciación contra la amenaza del maíz transgénico en México.

Recomendamos a todos aquellos interesados, que continúen indagando en el tema de las variedades tradicionales, las semillas transgénicas y las multinacionales agroquímicas.

 

 el Cannasseur 2015

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El Cannasseur

Divulgador, investigador y fotógrafo.

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