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Mangos y Cannabis, la verdad al descubierto

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Se ha hablado bastante acerca de los mangos y el cannabis, principalmente con motivo de la leyenda urbana tan popularizada a través de blogs y webs en donde se afirma que consumir mangos podría potenciar, modificar o aumentar la duración de los efectos psicoactivos de la planta. El fundamento que trata de apoyar esta teoría se basa en que dichas frutas contienen una notable cantidad de β-Mirceno, un monoterpeno muy comúnmente presente en la resina del Cannabis y que, efectivamente, puede actuar en sinergia con los propios fitocannabinoides y modificar o bien potenciar sus efectos sedantes.

Esto sería interesante y factible si los mangos fuesen una buena fuente de Mirceno, algo que no sucede, ya que en general, los mangos contienen otros terpenos en proporciones bastante superiores a éste. De modo que para que tuviese lugar alguna sinergia, tendríamos que consumir una cantidad de mangos tan grande que sería descabellado potenciar los efectos de esta manera. Especialmente si tenemos en cuenta que tenemos otras fuentes de Mirceno disponibles mucho más convenientes.

Entre los compuestos aromáticos más comunes en los mangos encontramos Carene, Terpinene, Pinene, Ocimene y otros terpenos junto con esteres aromáticos que varían según los diferentes cultivares, proporcionándoles su aroma y sabor tan característico e inconfundible.

Podemos observar los resultados de diversos estudios en donde se han analizado los compuestos aromáticos y volátiles de las diferentes partes de dicha especie (Volatile components from mango. Mangifera Indica L. Jorge A Pino et al):

Los componentes volátiles de 20 cultivares de mango han sido investigados mediante extracción destilada, GC y GC-MS. 372 compuestos han sido identificados, de los cuales 180 fueron encontrados por primera vez en los mangos. La concentración total de volátiles es de 18-123 mg/kg en la fruta fresca. Los hidrocarburos terpénicos fueron los compuestos volátiles de mayor presencia en todos los cultivares, siendo los terpenos dominantes δ-3-carene (cvs. Haden, Manga amarilla, Macho, Manga blanca, San Diego, Manzano, Smith, Florida, Keitt, and Kent), limonene (cvs. Delicioso, Super Haden, Ordoñez, Filipino and La Paz), both terpenes (cv. Delicia), terpinolene (cvs. Obispo, Corazón y Huevo de toro) y R-phellandrene (cv. Minin).

Aquí se comparan los componentes encontrados en las hojas y la piel del fruto (Chemical Composition of Mangifera Indica essential oil from Nigeria. Ana M. Džamic, Petar D. Marin.):

El aceite esencial aislado de las hojas y la piel de Mangifera Indica L. mediante hidrodestilación ha sido analizado mediante GC y GC/MS combinados. Las hojas de M. Indica mostraron riqueza en sesquiterpenos (70,3%), mientras que el aceite de la piel contenía una gran cantidad de monoterpenos (83,2%). Los compuestos dominantes en el aceite de hojas de mango fueron δ-3-carene (20.5%), α-gurjunene (19.2%), β-selinene (13.9%) y β-caryophyllene (13.7%), mientras que el aceite de la cáscara del fruto contenía principalmente δ-3-carene (58.2%) y α-pinene (13.0%).

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Y un último en donde se comparan los compuestos de la piel y su pulpa (The Volatile Constituents in the peel and pulp of Green Thai Mango. Hirotoshi Tamura et al):

Los compuestos volatiles presents en la cáscara y la pulpa de mango maduro (Mangifera Indica L.) fueron extraídos con fibras de 100 μm de PDMS o 75 μm de Carboxen/PDMS previamente al análisis GC/MS. 26 compuestos volátiles han sido identificados en la piel del mango, extraídas con fibras de Carboxen/PDMS, sumando un total de 98,71% de los compuestos volátiles. Los terpenos contribuyeron al 98,49% de los compuestos identificados, entre los cuales el Terpinolene representó la mayor fracción, con un 44,20%. Un total de 21 compuestos han sido detectados en la pulpa del mango, representando un total del 99,29% de los compuestos volátiles. Los terpenos contribuyeron al 97,82% de los mismos, presentando una dominancia clara de p-cymene (55,45%).

Tabla que muestra los resultados hallados en otro estudio similar (Volatiles of Mango characterized by SPME and capillary GC/MS spectroscopy. Ignacio Salazar Sandoval et al):

Tabla de terpenos aromáticos encontrados en el mango.

Analizados los resultados de dichos estudios, no cabe duda al respecto. Más nos valdría la pena adquirir β-Mirceno puro incluso aceite esencial de lúpulo, ya que algunos cultivares como “Cascade”, “Saaz” o “Willamette” contienen buenas cantidades del mismo (otras no tanto, presentando mayores concentraciones de α-Humulene), al igual que el Cannabis que es su pariente botánico más cercano.

Algunas conclusiones recogidas en un estudio (Kishimoto, T., Investigations of Hop-Derived Odor-Active Compounds in Beer, Hop Flavor and Aroma):

El lúpulo Cascade tiende a ser conocido como el clásico “lúpulo de mirceno” y de hecho, alcanza el 50-60% de la fracción total de aceites del Cascade. Aún así, algunas variedades tienen niveles más altos de Mirceno que el Cascade. Amarillos (~70%), Citra (65%), Crystal (40-60%), Horizon (55-65%), Simcoe (60-65%) y otros pueden tener niveles más elevados que el Cascade. Contrariamente, la mayoría de variedades europeas tienen unos de los niveles más bajos de mirceno: Saaz (5-13%), Hallertau Mittlefrueh (20-28%) y el Fuggle inglés (24-28%) están entre los más bajos. No obstante, debemos tener en cuenta que la geografía, condiciones de cultivoy almacenamiento tienen una gran influencia en los contenidos de mirceno.

El lúpulo (Humulus Lupulus).

Conclusiones en otro estudio con lúpulo (Volatile components of aroma hops commonly used in beer brewing. Marcelina R. Nance and Wiliam N. Setzer):

 

Igualmente es posible encontrar concentraciones notorias de Mirceno en otras plantas como citronela, romero, laurel, pimienta de Jamaica y otros muchos que sí contienen una gran cantidad de este monoterpeno.

    Citronela (Cymbopogon citratus), muy empleada en la cocina del sudeste asiático.

Citronela (Cymbopogon citratus), muy empleada en la cocina del sudeste asiático.

En cuanto a los mangos, se trata de una especie sumamente interesante desde el punto de vista económico, de ahí su amplia difusión a nivel global. Además, comparte con el Cannabis algunas peculiaridades con respecto a su origen, difusión e historia muy interesantes.

Se trata de un árbol perenne de origen tropical y frutos muy apreciados por su pulpa dulce, untuosa y de grandes cualidades organolépticas. Su género botánico se originó en la región de los Himalayas, algo que comparte también con el género Cannabis. Concretamente en la zona del noreste de la India, Bangladesh y el noroeste de Birmania; región donde fue domesticado hace ya más de 4000 años. Fue descrito y nombrado Mangifera Indica L. por el naturalista sueco Linneo en su libro Species Plantarum (1753) debido al origen indio de sus muestras, aunque posteriormente se supo que esto no era acertado. Nuevamente, vemos aquí algo muy similar a lo ocurrido con la taxonomía de Cannabis Indica L. y el naturalista Lamarck en este caso.

A partir de los siglos IV y V AEC, fue llevado y difundido por los monjes budistas hacia Malasia y a lo largo y ancho de otras regiones del Sudeste Asiático e Indochina. También se extendió hacia el Medio Oeste en manos de los persas durante el siglo X. Se sabe que los portugueses lo llevaron a la isla de Goa y también lo introdujeron en sus colonias de África durante el siglo XVI. Finalmente llegó a las colonias de México y Brasil durante el siglo XVII y a las Indias Occidentales en el siglo XVIII.

    Mapa con gráfico tentativo de la difusión cronológica del mango por el mundo. Victor Galán Saúco.

Mapa de la difusión cronológica del mango por el mundo. Victor Galán Saúco.

Al contrario que con el Cannabis, una especie mucho menos estudiada, se han llevado a cabo investigaciones de marcadores genéticos con el mango para comprender más acerca de su origen y difusión como especie vegetal. Gracias a esto hemos sabido que los mangos criollos americanos, tan extendidos e importantes en México y otros lugares de América del Sur son (hasta el punto de haberse convertido en recursos económicos de importancia como en el caso del mango “Ataulfo” de Chiapas o el “Banilejo” Dominicano), según sus genes, variedades Filipinas poliembriónicas. Estos fueron introducidos durante las expediciones comerciales de los españoles ocurridas durante el siglo XVII. Sabemos también que debido a las peculiaridades de las semillas del mango, que son recalcitrantes y por tanto no pueden sobrevivir viables durante periodos largos de tiempo, han tenido que ser introducidos como plantas vivas en América y no mediante el transporte de semillas. Algo que sí sería perfectamente viable con semillas de Cannabis y otras especies.

Galeón de Rafael Monleón, Museo Naval de Madrid.

Galeón de Rafael Monleón, Museo Naval de Madrid.

Con toda probabilidad, esto tuvo lugar durante el periodo que tuvo lugar la ruta comercial del Galeón de Manila o Nao de China, una travesía comercial que unió las islas Filipinas con la capital del Virreinato de España durante más de 250 años (desde 1565 a 1815), enviando más de 100 galeones con productos exóticos procedentes de Asia como especias (pimienta, clavo y canela), porcelana china, marfil, lacas, seda, alfombras persas, artesanía china o japonesa y un sinfín de productos diversos a través del Océano Pacífico.

Ruta del Galeón de Manila o Nao de China.

Estas peculiaridades en su difusión global, han originado dos familias fundamentales y bien diferenciadas de mango: las variedades subtropicales indias y las tropicales del sudeste asiático o indochinas. La principal diferencia botánica entre ambas es la peculiaridad de sus semillas como hemos mencionado. Los mangos del Sudeste Asiático tienen semillas poliembriónicas, que contienen varios embriones idénticos a la madre y un único embrión nucelar o sexual resultado de la combinación de ambos parentales. Razón por la que se reproducen tradicionalmente desde semilla. Todos los mangos nacidos de semilla a excepción del embrión nucelar, son clones exactos de su madre. Sin embargo los mangos indios tienen semillas monoembriónicas con un único embrión sexual (que contiene genes de ambos parentales) y por ello se deben reproducir mediante injertos o clones con el fin de asegurar la homogeneidad y la calidad de los mismos.

Otra curiosidad al respecto, es la historia de su cultivo y variedades más extendidas. Al igual que ocurre con las variedades más comunes de Cannabis, prácticamente todos los cultivares de mango comerciales que se pueden encontrar tanto en fruterías como explotaciones pertenecen a una misma familia de origen muy concreto agrícolas (a excepción de los lugares de gran tradición y riqueza varietal como la India o el Sudeste Asiático). Por tanto la diversidad genética y organoléptica es mínima, todos los cultivares de interés comercial son híbridos con ese mismo origen y ciertamente similares entre ellos, tanto en su apariencia como su sabor y otras características.

A finales del siglo XIX, fueron llevadas a la sociedad de horticultura de Florida varias semillas de mango procedentes del Caribe que originaron las primeras variedades cultivadas en Estados Unidos (“Turpentine”). Más tarde, también se importaron supuestos árboles “Mulgoa” (etiquetados erróneamente como “Mulgoba”) indios procedentes de Calcutta a través del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Del único árbol que sobrevivió y dio frutos 9 años después, salieron varias semillas que el Capitán Haden cultivó en Miami y que dieron lugar posteriormente a la variedad conocida como “Haden”. Más tarde, se importaron otras variedades que se hibridaron con la Haden en Florida y originaron todos los híbridos modernos comerciales que se pueden encontrar hoy en día en todo el mundo: Keitt, Kent, Tommy Atkins, Osteen, Palmer, Valencia Pride, Irwin, etc.

Tabla de cultivares de mango en productores globales. Victor Galán Saúco.

Tabla de cultivares comerciales de los principales productores globales. Victor Galán Saúco.

Lo curioso es que estos híbridos de mango no son precisamente los que tienen mejores cualidades organolépticas, mayor dulzor (grado Brix), mejor textura o superior resistencia a plagas o enfermedades. Son simplemente híbridos de mejores cualidades comerciales en cuanto a producción, tamaño y peso de los frutos o apariencia estética. Por ejemplo todos han sido seleccionados genéticamente para que adquieran tonos rojizos y anaranjados al madurar, al contrario que los mangos de origen asiático que suelen ser verdes o como mucho amarillentos cuando están listos para consumir. Por esto, su menor tamaño y sobretodo su menor durabilidad desde que se cosechan (no aptos por tanto para la exportación exterior o global), los hacen menos apetecibles y adecuados para el mercado Occidental desde el punto de vista económico. Estas características favorecen a los monocultivos de híbridos comerciales, lo que los convierte en un producto de agricultura intensiva mucho más rentable para el mercado y el sistema de distribución actual, basados en una economía capitalista y no sostenible ni respetuosa con las técnicas o cultivares tradicionales.

hibrido vs criollo     Saltan a la vista las diferencias entre el híbrido "Tommy Atkins" y un "Ataulfo" mexicano, criollo de origen asiático.

Saltan a la vista las diferencias entre el híbrido “Tommy Atkins” y un “Ataulfo” mexicano, criollo de origen asiático, alto tan patente en el aspecto como la calidad organoléptica.

Sin embargo la otra cara de la moneda es que incluso en países con una gran riqueza de variedades locales o criollas de mangos, se está favoreciendo así el cultivo de estos híbridos en detrimento de la conservación de la diversidad local de mangos criollos. Esto es algo que se repite globalmente, ante el dominio de los gigantes de la agricultura intensiva o las necesidades del mercado sobre la agricultura local a pequeña escala.

Es inevitable leer esto y obviar la gran similitud existente con el mundo del Cannabis. Lo primero en lo que pensamos es en la misma pobre diversidad de variedades disponibles para los cultivadores, pacientes o investigadores; que solo pueden recurrir a los clones o semillas comerciales más extendidas y disponibles en los bancos actualmente. Como citamos también en los artículos acerca de la historia de las variedades de cannabis modernas, prácticamente todas las variedades comerciales provienen de las mismas líneas antiguas hibridadas una y otra vez entre sí mismas, conteniendo por tanto genes muy similares y una diversidad muy pobre o una gran endogamia que podría provocar menor vigor, rusticidad o resistencia a enfermedades. Esta es también la razón por la que difieren muy poco entre sí.

Mangos criollos en Oaxaca, México.

Mangos criollos en un mercado local de Oaxaca, México.

Podríamos por tanto establecer un paralelismo entre lo ocurrido con los mangos de Florida o el mango Haden y lo sucedido con la expansión de los cultivares americanos de Cannabis como Skunk#1, Haze o la posterior hibridación con las plantas de hachís introducidas en los genes de las primeras plantas exóticas importadas en esos tiempos (Mazar, G13, Northern Lights, etc). También con lo ocurrido con esos primeros cultivares americanos importados a Holanda en la década de 1980 y el posterior desarrollo de los híbridos modernos que han monopolizado y saturado el panorama global de variedades hasta hoy en día.

El patrimonio genético de las variedades locales de las regiones del mundo que antaño fueron exportadores tradicionales de Cannabis (México, Colombia, Tailandia, Jamaica, Sudáfrica, Nigeria…), tenía una gran riqueza y diversidad que se ha visto mermada ante la introducción de híbridos y genéticas mucho más productivas que las variedades criollas o ecotipos locales tradicionales, por ser de maduración más temprana o más rentables. Esto permite cosechas mayores y más frecuentes cada año, además de mejor aspecto y potencias en muchas ocasiones. Así aquellos que subsisten gracias al cultivo, sin duda buscan lo que les aportará más beneficios y menos riesgo.

Sin embargo podría ser demasiado tarde cuando los investigadores necesiten diversidad genética para elaborar nuevos medicamentos, o llegue el día en que los obtentores vegetales ya no dispongan de materia prima con la que elaborar nuevos híbridos, o tal vez los pacientes e investigadores se percaten de que todos los cultivares disponibles están emparentados y carecen de otras alternativas.

De hecho, muchas de las variedades tradicionales de Cannabis que vieron su esplendor en la década de 1970-80 ya están extintas en la actualidad; especialmente en regiones como México, Colombia, Jamaica o Tailandia por poner ejemplos conocidos. Ciertamente ya no hay vuelta atrás, como con otras tantas cosas que han sido perjudicadas irremediablemente a consecuencia de los intereses monetarios de las personas.

Nos sirve de consuelo pensar que existe un movimiento preservacionista fuerte entre botánicos, científicos, horticultores, coleccionistas, cultivadores y apasionados de las plantas en general; que al igual que con el movimiento de las especies vegetales hortícolas, están tratando de recuperar y preservar las variedades tradicionales de otro tipo de especies de interés, tanto a nivel privado y particular como de forma oficial en numerosos bancos de germoplasma financiados por los gobiernos.

Esperemos que el auge y el recobrado interés en la planta por parte de la comunidad científico-médica contribuya positivamente a esto y favorezcan a que las colecciones de germoplasma cannábico sean recuperadas y de utilidad. Sin embargo, la preservación es un tema más complejo y a la vez simple de lo que suele parecer, que trataremos detenidamente en otro artículo posterior.

Disfrutemos pues de la enorme diversidad existente en las diferentes especies útiles y de interés para las personas, pero no nos olvidemos de que debemos conocerlas, valorarlas y cuidarlas para ayudar a que sean preservadas antes de su desaparición. Si no, puede que en el futuro solamente podamos cultivar las variedades híbridas aprobadas por los organismos internacionales de agricultora o patentadas por las grandes compañías.

 el Cannasseur 2014

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– El Galeón de Manila en el siglo XVIII. Santiago Gómez.

– Pedigree analysis of Florida Mango cultivars. Cecile T Olano et al.

– Volatiles of Mango cv. Ataulfo. Salazar Sandoval.

– Mango: Fruits of warm climates. Julia F. Morton, Miami, FL.

– The Mango: Botany, production and uses. Richard E. Liz.

– Caracterización molecular de los mangos criollos chiapanecos y relaciones genéticas con otros mangos de México. Didiana Gálvez.

– Chemical Composition of Mangifera Indica essential oil from Nigeria. Ana M. Džamic, Petar D. Marin.

– Mangifera Indica. John A. Parrotta.

– The Volatile Constituents in the peel and pulp of Green Thai Mango. Hirotoshi Tamura et al.

– Volatile components of aroma hops (Humulus lupulus L.) commonly used in beer brewing. Marcelina R. Nance and William N. Setzer

– Determination of the volatile compounds from Hop and Hop Products. LianaClaudia Salanţă et al.

El Cannasseur

Divulgador, investigador y fotógrafo.

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